miércoles, 14 de junio de 2017

Llanto y tierra

Todos tenemos encima la obra y la gracia de morirnos algún día.
El problema más palpable, el asunto más latente
es que nadie puede escaparse de la vida.
Y mis ojos se llenan con todo el río de llanto que ya te lloré;
incluso antes, ni te digo después, de verte tiesa y entenderte nada.
Y mientras se parte en miles de pedazos lo más intangible de este ser,
de mis manos brota la misma tierra húmeda y áspera con la que te enterré.
Me quedo con toda tu alegría, todo tu desbordante amor y toda tu energía;
con el cuerpo entero bien atento, y las orejas bien altas.
Y me lo guardo todo acá, desde hoy y hasta el día en que me toque ver
con ojos de paz o suplicia todo lo que implica sumergirse en la pura calma.
Pero la verdadera y maldita realidad, sin escapatoria ni sensibilidad,
es que entre todos somos fertilidad,
o algo así como esa fecundidad, entre llanto y tierra,
que nos hace caer en esta trampa
de no poder salir de la vida más que por obra y gracia...



lunes, 3 de abril de 2017

Introspeccrítica

Ya me comí
despacio y con ansias 
todos los mocos 
e ideas rancias
que alguna vez 
con antojo
junté y escupí.

Ya me tragué
saboreando contenta
con sonrisa auténtica
todo el bolo de hambres
que ingerí y sin saber
ni aprender a digerir
apresurada vomité. 

Ya me mordí
tres veces la lengua
y ya expulsé
con prisa y sin tregua
alardeando cordura
seis kilos y medio
de sabiduría madura. 
¿Y ahora qué?

Ahora quisiera
volver a aguantarme,
sin vivir en sordera 
ni esperando quedarme.

Ya me quedé 
intacta e inmutable
ante las chillonas
y rastras chisposas
metálicas y poderosas
del gigante que pasa
por al lado del andén.
Sin temblor de rodillas
sin espasmos de pecho
sin el peso pesado
del vacío acumulado 
que me dejó tu resto
sombrío y congelado.
¿Y ahora qué?

Ahora podría
volver a mirarme
y decirme, austera
y sin mimarme 
que ante todo soy nadie
y que mis ojos no se llenan
sin la luz ni el abrigo
de mi propia condena
que no acusa tu alma
y no salva la pena. 

Ya me atraganté
entre hambres y flores
de un millón y dos tercios
de justificaciones
y aún así no hubo huecos
que llenaran el pecho
de orgullo y sabores
de parte de aquellos 
que tienen
sueños y colores. 
¿Y ahora qué?

Y ahora, quizá
en una de esas,
como quien acusa proezas
debería marchar
a escupir, 
vomitar,
comer y cagar, 
sin volver y asumir 
que la mierda es vivir. 

Y ahora que vuelva
el pánico escénico 
el repleto espacio
vacío de cuerpos 
de pensante y escéptico
de quietud y vaivén 
que sonroje mis mejillas
de temor y placer
con el temblar del dúo 
separado de rodillas
ante el paso mudo 
del metálico que arrastra 
sin piedad y cuan mantra
al muerto que canta
abajo del tren. 

Y ahora que
no exista 
ni se asome
el puto interrogante
que produje antes 
y al ego alimenta
y por dentro me carcome, 
o me llena de arrogancia 
o me quita los besos
o me tapa de ignorancia,
como aquel último verso
con cierre y apertura
con el que me adjudiqué 
ser pura cordura. 




jueves, 30 de marzo de 2017

Todos mis muertos

Están quiénes guardan sus muertos en el placard; y después, más al costado, en la esquina inferior izquierda: estoy yo, que duermo entre las cenizas que desparramo por mi cama.


(Serán todos mis muertos. O quizás, sea simplemente, que fumo porro en la cama y siempre se me vuelca el cenicero). 

viernes, 17 de marzo de 2017

Aprendaños

4, 10, 6, 20, da igual.
Pasan.
Van.
Hace varios años aprendí a no contar los años.
¿Aprendí? A no contarlos, sí. Hace años.  ¿Aprendí?
2, 5, 11 y medio, 40, da igual.
Exactamente igual, porque pasan, se van.
Y que se haga hace mucho, no quiere decir que tenga que seguir siendo así. ¿Aprendí?
Aprenderé, quizás dentro de unos años, en 10, o 4, o 20, o 2, ¿aprenderé?
Hace no-sé-cuántos años vengo aprendiendo a que no tengo pegamento en las extremidades, ni mucho menos en las tripas. Mi alma es medio boligoma, más goma que otra cosa en realidad.
15, 3, 51, 2ypico...
 Hace pifff, tanto hace que perdí la cuenta..., la cuenta de más borrones y más nuevas cuentas. Tanto hace que contar ni hace falta.
¿Hace cuánto que te escribo? Hace como 5 febreros, o 7, o 14, o 1 o ninguno.  ¿Aprendí?
Aprendo, todavía aprendo, todos los días aprendo.  Y acercate, pero mejor bien de lejos, así puedo aprender más: a mirarte, a irme, a volver, a verte pasar y a no encontrarte entre el público cada vez.
Aprendamos, y dentro de unos no-sé-cuántos miles de años, mirémonos de nuevo y volvámonos a ver. Mientras tanto, aprenderé.

martes, 21 de febrero de 2017

Rencorojos

Me pasa que siento que te miré con rencor; que no te di la mano para ayudarte, sino que te la di para soltarte y que te fueras, suelta, liviana, rapidito y sin chistar.
Y ahora que no estás, que flotás, que no vas a volver..., ahora es cuando siento que te miré mal,  con ojos de esos que no quieren ver más, onda, entre-abiertos pero sin pispear. Tipo de reojo pero hacia el otro lado...
Me pasa que siento que tendría que haberte dejado en ese recuerdo de perfecciones oníricas, y ahora quizás, en una de esas, me pasaría que no te sentiría sobre mi espalda.
Entonces, solamente me solté para que te quedaras pegada. Me abrí para que me encerraras. Me fui para que no me quedara encima, sobre los hombros, toda esa pesadumbre de lazos, entrelazos y tijeras oxidadas. Y acá me ves, pues, mirando hacia la ventana empapada de caos torrencial, sin tener obligación de pensarte, pero sin posibilidad aún de olvidarme del todo lo que pasó.
Yo sé que podría llorarte como nadie, hasta podría llorarte como nunca. Y no es lo seco de mis pestañas lo que me atormenta. Es que, todavía, un poco-quizás-bastante me cuesta darte todo ese gusto. Eso solo es así porque te miré con rencor. Te observé irracional. Te condené por tus últimos sollozos. Antes de eso, igual, aún así, dejé mucho de mí para contentarte. Antes que nada, busqué y moví todas las posibilidades. Y antes que todo, no funcionó ni tampoco te lo expliqué como era debido..., ¿para qué? ¿entre cuántos otros sollozos?
No me interesa pedirte que vuelvas para mirarte de nuevo, me interesa terminar de sacarte, así como quise que te fueras, suelta, liviana, rapidito y sin mucho chiste. Pero te siento, en lo profundo del punto más interno, en el adormecer de mis extremidades...
Me pasa que siento que no quiero pensarme dolida, porque también sé que no lo hubieras querido así. Me pasa que quisiera mirarme de otra manera, para mí, para con mis partes, con menos desinterés, quizás con un poco más de rencor.
Yo necesitaba que vos no necesitaras nada más. Nunca me di cuenta de que además, iba a necesitar decirte más cosas, mirarte de mil maneras y disfrutar el soltarte, el irme despacio y sin apuro hasta no verte más sin lugar al arrepentimiento de escupir un mes después todo lo que no te escribí.

Una cara de careta

Guardamos las apariencias
cuan mal habidas vergüenzas
y no es más que un tapujo
una cara de careta
pa que no se diga
pa que no se meta
pa que no se alarme
ni el vecino ni tu vieja
y no te preguntes
desesperadas e incontables veces
qué diría mi mamá si supiera...

...que soy ser, serhumano,
hombreanimal, hembrasalvaje,
cuerpo transpirado y hambriento
de sed, de plaSed,
de genestales como genitales
ardientes y empapados de instintos.

Qué diría pues quien tenga que
y guste de opinar...
por más gratis que parezca
que no-diga lo que quiera,
si hace lo mismo
quevos-queyo-queellos
con cuidado,
sin que se note,
sin que se sepa
que busca un tercero
para alimentar a su pareja
que busca un cuarto
para sacarse los trapujos

y quién dijo que lo que no es mío es tuyo
si somos y hacemos más de lo mismo

PrivacidApps,
persianas de incognito
métanselas donde mejor les quepan,
escondase pues en los deseos del otro
en el hacer del vecino,
en el actuar de los extraños
cuando vamos todos
por el mismo camino
pero siempre cerrando
bien fuerte y con traba
la puerta del baño

y porDió que no se sepa,
porque somos todos parte
de la misma cara de careta
esa que nos tapa la vergüenza
y nos hostiga el arte

orgullosos de no-mostrarnos y de mentirlesnos
somos y hacemos más de lo mismo


martes, 14 de febrero de 2017

Mis tus-febreros

No es que no te haya dedicado un febrero. Es que lo amargo se pudre y se vuelve un poco dulce, como la fruta, como tu pecho en la tierra.
No es que mi febrero no sea tuyo. Es que ahora también cargo con todo un enero sobre la espalda. Y, vamos, tampoco para pudrirse; onda, pasan los años y vos siempre seguís ahí haciéndote cada vez más polvo.
Igual, nada. Ya sabés. Mis tus-febreros siempre serán. Siempre-no-tan-siempre, tranqui.
Yo también soy fruta.

sábado, 21 de enero de 2017

jueves, 12 de enero de 2017

Cuántos y cómos necesito

¿Cuántos son los latidos que te faltan? ¿Cuántas veces más te va a temblar el pulso? ¿Cuántas otras bocanadas desesperadas de aire pensás tomar? ¿Cuántas son las visitas que esperás? ¿Cuánto tiempo más vas a querer seguir? No se te ve hoy muy fiel a tu estilo. No me alegra tampoco escupir estas palabras.
Es difícil verte irte, pero también lo es verte quedarte. ¿Cuánto más querés sufrir el respirar? ¿Y cómo es que se arranca este nudo de pecho? Siento angustia y no puedo sacarla... Es el esfuerzo que veo en tus ojos y los intentos de balbuceos de tu boca; es el peso de tu cuerpo sobre mis brazos, en el afán y con la esperanza de mantenerte de pie..., es la desesperación de no comprender las incoherencias que te repite tu cabeza, y es el anhelo de paz por el que imploro cada vez que pestañeas.
Necesito abrazarte y quedarme de tu mano todo el día, y necesito salir corriendo a encontrarme sola en una plaza semiabandonada para no ver nada. Necesito volver a paso apurado a tus manos; y a la vez necesito tardar todo lo posible en llegar. Necesito no salir de la casa, pero necesito irme de vuelta a mi cotidianeidad. Necesito verte desde adentro, y necesito irme por un rato de mí misma. Necesito darte aire y dárselo a mi cuerpo.
Necesito dormir mejor. Necesitás descansar.
Necesito que no necesites nada más.

lunes, 2 de enero de 2017

La noche en vela todo el día

Necesito verte dormir. Necesito saber que descansás, que no vivís la noche en vela todo el día y que no predicás por el aire.
Necesito saber que seguís, que no frenás el tiempo a la mitad ni atás sogas desgastadas. Necesito verte reir y necesito entender que no reirás más. Y serán días, meses y años los que te detengas. Y serán siglos los que verás correr hacia atrás.
No te hundas en lo estático, no te quedes quieta. Que será este entonces el momento más intenso de tu vida. Que será este el instante más puro que tendrás.
No te duermas, descansá. No te agites, soltá el aire. No lo acapares, no esperes, cerrá los ojos lentamente y que sea el oxígeno lo más rico que consumas, y que sean tus sueños los recuerdos más valiosos.
No te salves, no te aferres, no te frenes. En serio, no te frenes; que no es el aire lo que falta, que no es el bombeo y el galope lo que se detiene. Es la espera, es la espera lo que mata tus ansias y las mías; es la espera lo que nos suelta las manos por un rato, mientras perdés la mirada, de a poco, sutilmente y sin remedio. No te exaltes, relajá.
Es tu mano y la mía en un mismo lugar, mientras se acerca la soledad. Disfrutá tu soledad, y llenala de todo lo que nunca quisiste dejar ir. Acompañate, dejate llevar, no me aferres a la idea de que te quedás siempre, para siempre acá.
Necesito verte en paz. Necesito que no necesites nada más.

lunes, 26 de diciembre de 2016

(Es)pura espuma

Empecemos por comprender que no es sal lo que hace falta. Es lo que sobra.
A partir de ahí, definamos cuánta queremos tener realmente. Y finalmente, asumamos la responsabilidad que conlleva mantenerla.
Quiero entender que, después de todo, no es solamente el ego lo que nos lleva de las narices; que no todo nace de la imperativa necesidad de amar y ser amado; que no es el peso pesado de la perpetuidad lo que nos completa. Quiero enredarme un poco en las ideas más lejanas. Aquellas que se esconden detrás de la línea de horizonte. Esas que nos dicen que no hace falta corresponder ni que nos correspondan; esas que no proclaman todo el tiempo "lo que hay que hacer", y mucho menos "para ser feliz". 
Quizás sea todo menos preciso de lo que alguna vez dijimos. Y tal vez, solo sea una cuestión de ir y venir.
Quizás, simplemente quizás, no seamos siquiera una huella, una marca de agua, un poco de espuma en la arena.
Todo lo infinito de este océano se reduce a un instante, un diminuto y concreto instante en el que llegamos a nuestro punto más alto, frenamos y volvemos a retroceder. 
Un momento, un sutil y delicado momento que dura alrededor de toda una vida entera, con el impulso y el esmero de lograr atravesar kilómetros acuíferos sin ver fronteras, y cargar todo lo efímero de estos siglos, solo para llegar, tocar la orilla y volver a perdernos en las aguas de los que empujan y arrastran hacia donde lo decida el viento..., sin preguntarse ni una sola vez por qué sí y por qué no.
Quizás sean solo los aromas y ese aire que acomoda las gotas de lluvia que entran por la ventana..., quizás sean esas las aguas que nos lleven de viaje a través de los sentidos y nos devuelvan al mar en menos de diez años que es lo que tardamos en frenar, mirar hacia atrás y volvernos a ver. 
Pero no toda el agua salada está en la orilla, y ningún pedacito de ola deja la misma marca que la anterior. Todo es aún más salado, porque lo que falta no es sal. Y al fin y al cabo, lo que queda es pura espuma. 

viernes, 15 de julio de 2016

Sere(mos)

Seremos de todo.
Seremos hijos y lloraremos para alimentarnos, descansar o satisfacer caprichos de los que no comprenderemos del todo el objetivo; nos abrazaremos a nuestros padres para sentir amor y protección casi auténticos, vendremos con frustaciones para que nos alivien y llegaremos a casa con nuestros logros para ser festejados.
Seremos hermanos y jugaremos a pelearnos y decirnos barbaridades, jugaremos a defendernos de los otros que nos ataquen, jugaremos a tener códigos propios para comunicarnos, jugaremos a criticar a nuestros padres/tutores y ser el bando contrario que hace el aguante a la inocente rebelión.
Seremos amigos y nos abrazaremos cada vez que nos crucemos, nos juntaremos a compartir mates y charlas eternas con risas y llantos; seremos amigos para siempre-no-tan-siempre o dejaremos de vernos eventualmente por las situaciones cotidianas de la vida misma.
Seremos amantes pasionales que nos veremos todos los días o una vez cada tanto, para compartir la cama, para ensuciar las sábanas, para ver un largometraje, para compartir cenas-almuerzos-chocolates y abrazarnos desnudos dormidos o despiertos.
Seremos colegas y trabajaremos juntos con todos los proyectos que alguna vez soñamos o los que no soñamos pero nos dan de comer; compartiremos espacios-oficinas-redes-carpetas-dinero-quilombos, brindaremos ante los logros y nos agarraremos la cabeza ante las adversidades. 
Seremos extraños que nos cruzaremos por calle-bondi-tren-subte-institución-espacio público-evento social o cultural y nos ignoraremos o intercambiaremos miradas-sonrisas-palabras. 
Seremos.
Pero cuando te vayas, cuando yo me vaya, cuando no haya nadie al lado con quien intercambiar-compartir-llorar-reir-abrazar-comer-satisfacer caprichos-mirar largometrajes-jugar-charlar-ensuciar sábanas-agarrarse las cabezas-brindar..., cuando solo el espacio de alrededor invada al cuerpo y no haya nadie con quién seremos, pues solo seré. Y para ser seré puedo hacer todo lo que alguna vez hice cuando fuimos o haré cuando seremos. 
Seré mi propia hija y lloraré para alimentarme, descansar o satisfacer mis caprichos aunque no comprenda del todo el objetivo. Me abrazaré a mí misma y sentiré amor y protección casi auténticos, vendré con mis frustraciones y me aliviaré y festejaré mis propios logros. 
Seré mi propia hermana y jugaré a pelearme conmigo y decirme barbaridades, a defenderme de los otros que me ataquen, a tener códigos propios para comunicarme conmigo, a criticarme a mí misma y seré mi propio bando contrario que hace el aguante a lo que se venga.
Seré mi amiga  y me abrazaré cada vez que pueda, me sentaré sola a compartir mates y charlas eternas con risas y llantos conmigo misma; seré mi amiga para siempre-no-tan-siempre o dejaré de verme seguido eventualmente por las situaciones cotidianas de la vida misma.
Seré mi amante pasional que me veré todos los días o una vez cada tanto para compartir la cama conmigo, para ensuciar las sábanas con mis manos y mi cuerpo, para ver un largometraje, para compartir cenas-almuerzos-chocolates en soledad y abrazarme desnuda dormida o despierta.
Seré mi colega y trabajaré sola con todos los proyectos que alguna vez soñé (acá no hay lugar para lo que no soñé); compartiré espacios-oficinas-redes-carpetas-dinero-quilombos conmigo, brindaré sola ante mis logros y me agarraré la cabeza ante las adversidades. 
Seré una extraña que me cruzaré con el mundo por calle-bondi-tren-subte-institución-espacio público-evento social o cultural y me ignoraré o intercambiaré miradas-sonrisas-palabras cuando me encuentre conmigo sola y rodeada de entes. 
Ante todo, siempre seré. Sola, yo y mis brazos que más que brazos son remos. 
Seré y soy. 
Y gracias por todo lo que fuimos y somos y seremos. Pero vos también tenés que saber que serás sin somos. 
Seré(mos) de todo. Justos o solos.

jueves, 14 de julio de 2016

De genesgibres, pestes y un poco de miel

Me pica la garganta por tomar eso que me cura de lo que me molesta en la garganta. Y en el cuerpo. Pero el cuerpo no me pica.
Me duelen los ojos de ver cada cosa que no debería y que pasa igual porque acá todo es gratis, viste? Acá todos hacen la que les pinta, porque las pautas y normas sociales dicen que estamos acostumbrados a hacer lo que nos importe y que el de al lado se curta solo.
Me duelen los oídos de escuchar barbaridades absurdas y repetitivas, porque acá opinar es fácil, oíste? Acá cada uno dice lo que se le antoja cuando se le canta y el que cae en la voleada también es un gil. Y se susurran a los cuatro vientos cada una de las quejas que más que quejas son discursos pre-armados por algún señor de más de miles de años que realmente nunca pensó en otro ser más que en sí mismo y propagó su vasta sabiduría por toda la república.
Para que no me duela la garganta, tomo el té ese que me hace picar la garganta. El cuerpo no me pica. Solo se cansa, a veces se cansa.
Para que no me duelan los ojos, saco el dedo acusador que se posiciona entre ceja y ceja del apuntado y a ese le duelen los ojos ahora. A nadie le gusta que le digan que hace las cosas mal. Pero ese aire de ser justiciera lo saqué de mi papá.
Para que no me duelan los oídos, ignoro los planteos nulos con un poco de música en mi cabeza. A nadie le gusta que no escuchen sus quejas. Pero eso de no escuchar lo incorporé de mi mamá y de todas las veces que el dedo acusador la ha apuntado.
Y los genes no se discuten. Y el cuerpo no me pica pero se cansa. Me pica la garganta. Y los ojos me pesan. Y los oídos se me apagan. Y eso de acurrucarme, escondiendo mis muslos en mi pecho y mis pies en mis brazos y la cabeza dónde está?, no sé de dónde lo saqué, pero se siente natural. Neutral. Me pica no me pica la garganta. El té ya se terminó. Me pica, no me pica, me pic...
Por favor, apaguenme al salir.

lunes, 20 de junio de 2016

Todos esos los que se...

..., se aclaman libres y venden sus almas
Se autodefinen y se condenan
Se llaman aventureros y nunca se la juegan
Se sueñan de todo y no hacen nada por lograrlo
ni una vez ni dos veces ni cuarenta

Se llenan la boca hablando de hambre
pero no comen ni dejan comer
Se pasan las horas de queja en queja
mas no son más que ególatras sin meta
contándose los likes en efebé

Se proclaman poetas, pero siempre hablan del amor
Del amor "correspondido"
Cuan paquete con destinatario y remitente
de posesión y por poseído
La poesía es mierda y belleza a la vez
Hablame de la mierda que hay en tu vientre
y saboreá todo mi vómito después

Sé, si vas a ser, y sé también si tampoco
Sé, de una buena y puta vez
Sé sin dejar rastro, sé dejándolo todo
Sé auténtico, sé trucho, sé macho, sé hembra
Sé pasado, sé futuro, sé hoy mismo tu propia siembra

Sé la nada misma, sé la paja maestra
Eso es lo que querés? Pues, selo y callate
Selo y aguantate que te salga mal, que te salga bien y que se te venga el mundo abajo en el intento, que quién mierda dijo que este era un poema, esto es una bardeada, una llamada de atención, un reclamo, una justicia por pluma propia, una solicitud de amistad bien careta, así dejás de comer polvo alguna que otra vez, y en lugar de lloriquear por lo que podrías haber hecho en tus tiempos de gloria, en tu momento de luz o ayer u hoy o mañana, hagas y que lo que hagas sea una posta. Dejá de proclamarte sin ser, cortala con la de desear y mirar por la ventana con la ñata contra el vidrio, que eso es del siglo XX, #CambalacheProblematicoYFebril . Llorá o mamá o afaná o sé gil. Pero sé. 
Ese e. 
Y si vas a ser de todos esos los que se..., ponele el alma para serlo. No la caretees también.





lunes, 6 de junio de 2016

La noche por los techos o la autopista

Anoche mientras dormía, me elevé. Sobrepasé todos los límites físicos de mi cuerpo y me fui al techo. Sin peso, sin frío, sin dramas, arriba, pum, de una.
De todas las veces que me vi, parada, paralela, reflejada, retratada, esta fue la primera vez que me miré bien de posta. Así, ida, despojada, indefensa, inconsciente y vestida de sábanas sucias.
Anoche mientras dormía, toqué el techo con los pies y me fui caminando por todos los rincones sin sacar la mirada de mi cuerpo durmiente.
Después de unos segundos, ya no quise verme. Prefería irme, salir, correr de cabeza, saltar arañas, esquivar sus telas, perseguir mosquitos, asustarme de las cucarachas, dibujar en el polvo intacto y eterno de arriba de las lámparas... Pero me quedé. Y me miré. Y me vi dormir libre y me vi soñarme en el techo. Y me sentí sin peso..., por un rato.
De la nada, una pequeña parte de mí se volvió pesada, como un tanteo de culpas y juicios de mis propias libertades. Dormida y entre sábanas sucias, me enfrento a mí misma en una lucha constante, pasional y lujúrica, de esas que incluyen fluidos y otras hierbas. Un enfrentamiento carnal y desgarrador de ropas que termina de un momento a otro, cuando uno eyacula ideas en un pedazo de papel y lo guarda en un cajón con un puñado de inconsciencias y dos cuartas partes de curiosidad. Hasta que finalmente, ese enjambre de gemidos se abre y explota y se lo chupa todo ese agujero negro que succiona todos los haces de luz y desemboca en el 45 semirápido mientras baja de la autopista desde 9 de julio hacia Avellaneda. Después, todo vuelve a empezar, como si nada, como si todo, normal y cotidiano. Y con aquella pieza, parte pequeña, cada vez más diminuta, que de alguna manera, pasa de ser un yunque de costumbres absurdas a subir los pies y bajar la cabeza, mientras yo respiro profundo, y subo en contracción, redondita, con las rodillas flexionadas, acomodando la espalda vértebra por vértebra.
Exhalo, me desinflo y vuelvo a caer. Bajo despacio, relajada, me acomodo entre las sábanas sucias de ideas, lujuria y pelo de gato. Me hago una sola cosa con las sábanas. Y me uno toda entera a mi dormida yo. Y ya no me separo, ya no me elevo; pues no carezco de liviandad; pero, ante todo, mi cuerpo me necesita.

miércoles, 23 de marzo de 2016

La manzana


Fue la manzana. No fui yo. Les juro. Fue la manzana. Tentadora manzana. Toda la vida nos dijeron que no, que la manzana no. Pero la manzana..., a la manzana no le importa. La manzana es el sí. La manzana es lo que vos quieras que sea. Y yo quiero que sea mis alas. Las de él, las de ella, las de todos. Seamos con alas. Seamos, estemos vivos, libres y con alas. Y nadie puede venir a decirte de dónde venís, ni a dónde deberías ir, ni lo que se supone que deberías ser. Vos podes decidir quién sos, a dónde vas y en dónde querés estar. Estemos, seamos vivos, no nos quedemos atados de las costumbres a las que nos acostumbraron. Que lo que nos hace humanos es que somos animales; que los animales tienen y siguen instintos, que los instintos son placeres, que los placeres nos satisfacen. Tengamos instintos, seamos placeres. Tengamos placeres, seamos distintos, que nadie puede definirnos, que nada puede limitarnos. Seamos y estemos vivos, mordamos más manzanas.

PH: Michelle Egas

viernes, 5 de febrero de 2016

Vidas todavía vivos

Entre ser el ser y ser la nada, últimamente tiendo a ser no-ser nada, ser no-ser todo. Y nada.
Hace tiempo que los vacíos me llenan y camino por el mundo sin sentir los pies en el aire.
No es melancolía, es el peso de mis propias palabras lo que me baja a tierra. Y entre revueltas de ideas e imaginarios infinitos, no puedo parar de pensar que todo lo que hago a cada instante, cada hora, cada día no es más que un camino hacia mi propia muerte. Pues, la muerte es en vida, vida todavía viva. Es el fin-principio, es el modo en que no-nos revelamos, es la paz de nuestras ansias, es el súmmum de la libertad, ilimitada y finita. La verdadera realidad de nuestros cuerpos. La autenticidad hecha vida y todavía viva. Como una especie de febreros aún no funestos y fúnebres por siempre.

La persona más auténtica que conocí hasta ahora se tiró abajo de un tren antes de que yo pudiera descubrir, entender y asimilar el concepto filosófico y pesado de autenticidad... Y los febreros siguen vivos. Vidas todavía vivos. Repletos de polvo. Auténticos febreros. Pero los abrazos..., los abrazos siguen siendo para los vivos. Vivos todavía muertos. Muertos todavía vivos.

Y ser no-ser y no ser nada.

lunes, 1 de febrero de 2016

Feliz Fúnebre Febrero

Feliz fúnebre febrero para mí. Feliz aniversario de polvo y nada para vos, foto de pared, recuerdo borroso de una sonrisa llena de insana maldad, desvanecida risa cínica y sin igual.
Siempre fúnebre, siempre febrero. Siempre y nunca, polvo y nada. Risa, lágrima, irónica cruz y sucia tierra..., por siempre en febrero. Oscuro y radiante febrero.
Todavía te guardo en un abrazo retratado, en una prenda desgarrada dentro de un cuadro, en una carpeta digital, en un espacio de mi vida, en mis febreros, en mis letras, en un autorretrato, en el estante de literatura y en el de filosofía.
Feliz fúnebre febrero. Feliz nada. Feliz eternidad.

miércoles, 20 de enero de 2016

¿Con plumas o con estilo?

Desafíos de un destino que otro eligió desafiante. Ni propio ni ajeno, mueve las aguas, muerde el aire. 

Y me ve análoga a un ave que se despoja de sus propias plumas. Y sin plumas no se vuela, se cae con estilo.
De costumbres nos han hecho, y yo ya me desnudé más de una vez en lo que va de este plan de vuelo. 

¿Qué buscamos cuando movemos el agua? ¿Qué pasa por la cabeza de los que destinan destinos? ¿Cuáles son las consecuencias de caer contra el piso? ¿Qué tan alto volaste la última vez que saltaste? ¿Con plumas o con estilo? 

Antes que el aire, hay que morder labios. 
Desnudate, desanudate. Mordé con fuerza. Yo caigo con estilo. 

lunes, 4 de enero de 2016

Pequeños detalles de grandes egos Vol. III

Para las fiestas la rompo. Me compré unos  fuegos artificiales que no sabés el quilombo que hacen.

Gracias por pensar siempre solamente en su propio culo en donde debería usted encender sus fuegos de artificio. Vuelva prontos...