Otras cien, otras quinientas.
viernes 9 de diciembre de 2011
viernes 18 de noviembre de 2011
Paralelos Vol. X
Tan trágico y moderno.
Tan salvaje como supo ser.
El hombre escribió su propio final.
H.Q.
Tan salvaje como supo ser.
El hombre escribió su propio final.
H.Q.
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Paralelos
miércoles 9 de noviembre de 2011
Mi tesoro más preciado
Tengo un frasco con aire.
Y lo guardo como si fuese tu tesoro más preciado; así que, imaginate.
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Cosas que puedo llegar a decir
sábado 22 de octubre de 2011
Podría haber sido una nota mental
No está mal dejar que una hormiga me pique cada tanto.
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Cosas que puedo llegar a decir
lunes 26 de septiembre de 2011
De suicidas
El suicida que más me inspira al suicidio estuvo en mi lugar preferido para suicidarme.
El mayor suicida me asesinó en el piso. Y se comió mi cuerpo entero.
Eso pasó después de que el ácido de las paredes haya consumido la casa y a todos en ella.
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Cosas que puedo llegar a decir
Mi casa de ácido
Mi casa está emrujada, las paredes están hechas de ácido, las luces son de colores y todas las habitaciones tienen las puertas abiertas y no tienen ventanas.
Mi casa está embrujada. El piso podría ser de lava. Y hay rincones llenos, repletos, desbordantes de espectros que nunca vi.
La casa está embrujada. No tiene muchos muebles y los pocos que están no tienen puertas ni forma de que los abran. La casa tiene ojos y boca y podría comernos a todos nosotros. Porque tiene vida y está embrujada. Las paredes son de ácido y derriten miles y miles de historias.
La casa tiene algo, les digo, adentro el tiempo pasa volando y en todas las piezas se escuchan ruidos.
Mi casa está embrujada y es un círculo gigante. Constantemente se arma y se desarma y a mi paso aparecen y desaparecen sus millones de fantasmas.
La casa me comió, me masticó todo el fin de semana, me escupió el domingo y el lunes me volvió a engañar con su normalidad.
La casa me embrujó; otra vez nada terminó y esta no sería la primera vez. Tampoco la última.
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Cosas que puedo llegar a decir
miércoles 24 de agosto de 2011
Veintidos porqués
Aparentemente, las paredes crecen en agosto.
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Cosas que puedo llegar a decir
jueves 18 de agosto de 2011
1148
Como un nuevo espacio. Como un nuevo aire. Y me adueño, y me acomodo. Y cada vez es más mío, aunque se mantiene ajeno.
El 1148, este rincón celeste. El 1148, bastante distinto y lejano al rincón verde.
Divertido que lo comente en el rincón rosa. Jaja.
El 1148, este rincón celeste. El 1148, bastante distinto y lejano al rincón verde.
Divertido que lo comente en el rincón rosa. Jaja.
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Cosas que puedo llegar a decir
miércoles 17 de agosto de 2011
Agosto va por la mitad
Quizás nunca, quizás siempre. Y se nos va el tiempo todo el tiempo.
Ya va casi un mes sin fríos, sin embargo, nunca paré de buscar abrigo.
De julios y de agostos podría hacerme la vida, te digo. Y bastante abrigada y divertida sería.
Quizás de nuevo, quizás nunca más. Y con el tiempo ya no pierdo tiempo. Que pase, que vaya, que se quede, que no sé. Si total..., ya se fue, la canción ya terminó y yo no tengo mucho más para decir.
Ya va casi un mes sin fríos, sin embargo, nunca paré de buscar abrigo.
De julios y de agostos podría hacerme la vida, te digo. Y bastante abrigada y divertida sería.
Quizás de nuevo, quizás nunca más. Y con el tiempo ya no pierdo tiempo. Que pase, que vaya, que se quede, que no sé. Si total..., ya se fue, la canción ya terminó y yo no tengo mucho más para decir.
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Cosas que puedo llegar a decir
De la tinta del tintero
Yo nunca pude denominarlo domingo. Y ojalá no hubieramos cerrado la puerta.
Las trabas, los bondis, las gotas, las plantas, el ácido y los juegos. ¿Te acordás de los juegos? Y todavía creo que estás en esa plaza. Como si tu tiempo no avanzara. Como si mi tiempo se hubiera ido a la mismísima mierda.
Me acuerdo de haberlo visto sonreir con locura y de haberlo escuchado gritar a través de las paredes.
Nunca supe en dónde quedaron las botellas. Nunca me enteré si realmente se tomó la lavandina. Pero desde hace un tiempo se escucha su silencio. Y extraño un poco esa falta de cordura.
Cada tanto miro por la cerradura, pero no hay mucho para ver. Ya no se perciben sus movimientos enfermizos, ni sus miles y miles de volteretas por toda la habitación. La habitación de al lado, la del loco de al lado.
Y quien te dice, ya no es tan loco. Y quien te dice, ya no está al lado.
Y no sé qué pasó con los juegos, ¿te acordás de los juegos?, y no sé qué se hizo de sus trapos.
¿Otra vez hablamos de culpa? Pues no es mía, ni suya, ni ajena, ni propia, ni nada. No hay tal, porque no hay mal. Solo hay pilas y pilas de diarios viejos.
Ojalá encuentre las botellas. Ojalá todavía me quede un trago de lavandina.
Las trabas, los bondis, las gotas, las plantas, el ácido y los juegos. ¿Te acordás de los juegos? Y todavía creo que estás en esa plaza. Como si tu tiempo no avanzara. Como si mi tiempo se hubiera ido a la mismísima mierda.
Me acuerdo de haberlo visto sonreir con locura y de haberlo escuchado gritar a través de las paredes.
Nunca supe en dónde quedaron las botellas. Nunca me enteré si realmente se tomó la lavandina. Pero desde hace un tiempo se escucha su silencio. Y extraño un poco esa falta de cordura.
Cada tanto miro por la cerradura, pero no hay mucho para ver. Ya no se perciben sus movimientos enfermizos, ni sus miles y miles de volteretas por toda la habitación. La habitación de al lado, la del loco de al lado.
Y quien te dice, ya no es tan loco. Y quien te dice, ya no está al lado.
Y no sé qué pasó con los juegos, ¿te acordás de los juegos?, y no sé qué se hizo de sus trapos.
¿Otra vez hablamos de culpa? Pues no es mía, ni suya, ni ajena, ni propia, ni nada. No hay tal, porque no hay mal. Solo hay pilas y pilas de diarios viejos.
Ojalá encuentre las botellas. Ojalá todavía me quede un trago de lavandina.
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A quien corresponda
miércoles 1 de junio de 2011
De fotos viejas y de humedad
Ironías del presente. Le doy vida a esas fotos viejas en el acto de hacerlas interactuar en un video. Les devuelvo el movimiento, las traigo del pasado. Y a cambio me dejan un nudo en el estómago.
Ironía del presente que me trae nubes de polvo sacudido miestras se llena el cenincero y Cacho no deja de cantarle a la humedad.
Desde hace un par de días que volví a tener 10 años. Menos también. Y qué cálido se siente dormir en ese sofá. Y qué agradable es el aroma de esa cocina. Y qué grande es el árbol que decora ese jardín.
Se respira una melancolía familiar. Dejemos todo el presente atrás y sigamos mirando hacia el pasado. Ahora volvamos y veamos qué tan bien nos fue.
El tiempo y sus pasos. El ser humano y sus valores pisoteados. Algunos lazos no logran atar a los apellidos. Y el orgullo es una tijera oxidada.
Ironía del presente que me trae nubes de polvo sacudido miestras se llena el cenincero y Cacho no deja de cantarle a la humedad.
Desde hace un par de días que volví a tener 10 años. Menos también. Y qué cálido se siente dormir en ese sofá. Y qué agradable es el aroma de esa cocina. Y qué grande es el árbol que decora ese jardín.
Se respira una melancolía familiar. Dejemos todo el presente atrás y sigamos mirando hacia el pasado. Ahora volvamos y veamos qué tan bien nos fue.
El tiempo y sus pasos. El ser humano y sus valores pisoteados. Algunos lazos no logran atar a los apellidos. Y el orgullo es una tijera oxidada.
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De mí
domingo 15 de mayo de 2011
Análisis de la especie Vol. II
El ser humano es artificial por naturaleza.
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Cosas que puedo llegar a decir
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