lunes, 14 de marzo de 2011

Lunestrógeno

Me aburre, me divierte, me da hambre, me da fiaca. Blah, blah, blah, blah. Me da ansias, me da sueño, me genera pocas ganas, no quiero ni luz. Me causa gracia, me da ganas de llorar, me anula, me prende de nuevo. Me parece absurdo. Me parece mal. Se me hace que está bien. Me causa dolor, me tira abajo, me apena, me da ganas de fumar. Pero no quiero un cigarrillo más. Y no quiero ver caras. Me molesta, me agrada, me endulza y me causa asco. Blah, blah, blah, blah. Me descalza, me estira, me acurruca y me tapa hasta la nariz. Y me adormece, me hace abrir los ojos de golpe, me sienta en la cama y me reniega si me miro al espejo. Blaaaaaaaaaah. Me anima y me vuelve a tirar. Me irrita y después todo está bien. Me hace mujer y me hace nena. Me copa y después me levanta la ceja. Me callo. Y ya no quiero escribir. Blah, blah. Mejor, hagamos de cuenta que no estoy. Hagamos de cuenta que no existo. Lunes de marzo, lunes estrogénico. Callense. No me miren. No me miro. Mejor, nos volvemos a cruzar después.
Y blah, blah, blah.

sábado, 19 de febrero de 2011

Lo que quise decir

Lo digo porque nunca me gustó guardar nada de todo eso que sí puedo sacar. No así como las miles de estupideces que tengo en las muchas cajas de arriba del placard.
Lo digo ahora —dos años y algunos meses después— porque, la realidad es que, recién ahora me acuerdo de decirlo.
Durante un tiempo fue..., no doloroso, fue más bien abrumador. No quería ni pensarlo pero solo porque en ese momento tuve ganas de vivir tranquila después de todo aquello. Más adelante pasó a ser un lamentable recuerdo. Lamentable, dije. Qué lástima tener que utilizar esa definición, pero así lo fue. Tiempo después sobrepasó lo indiferente y se fue casi al extremo de borrarse de mi memoria. Luego volvió y en ese acto se transformó en indiferente. Hoy solo es algo que viví. Así como lo es el recuerdo de haber trabajado como empleada administrativa en el estudio jurídicio que estaba Córdoba y Callao.
En algún momento fue una linda inspiración para un monólogo que anda publicado en un libro de esos en los que participan muchos autores, ¿no? Un libro que usted puede encontrar, tranquilamente, en la Biblioteca Nacional, si así lo desea.
Pero retomo. Hoy solo es algo más de todas esas muchas cosas que en algún momento viví.
Sí, me causó un algo. Me dio la chance de reafirmar lo que yo desde siempre pensé. Me dio también la oportunidad de reconocerme vulnerable. Me ayudó a ver que todo se puede apagar con nada y que cuesta mucho esfuerzo prenderlo y mantenerlo prendido.
Sí, también me hizo perder el tiempo. El tiempo. Qué valioso es ver eso ahora. Un poco me arrepiento de haber perdido todo ese tiempo. ¿Año y medio? ¿Cuánto hubiese adelantado en mis proyectos? Pero admitamosle que me dio la chance de ver mis prioridades.
Un poco me veo en la obligación de calificar todo eso como algo negativo, pero porque hubo un contexto muy particular. De todas formas, y hoy lo digo, ya no me parece tan catastrófico. De hecho, se me hace interesante.
Hoy ni en pedo me subestimo por lo que diga otro. Hoy nadie me tortura por todo. Hoy no me dejo absorber por alguien. Hoy soy un poco más espesa. Hoy no me pierdo de mí.
Durante mucho tiempo me negué a pensar en vos. Durante otro tiempo me olvidé de tu existencia. Después te crucé por una de esas putas "casualidades" de la vida y me generaste un enojo que hacía meses no sentía. Te estoy hablando de que eso lo generó la sola idea de saberte tan cerca. Más tarde empezaste a parecerme triste. Es que nunca saliste de donde te dejé. Todavía estás ahí y estás igual. Si me hubiese quedado, yo seguiría igual. Y ni hablemos, por favor, de todas las cosas que hice desde que me fui. Ni de todas las cosas de las que me salvé al irme.
Pero ya no me parecés tan triste. Me parece que tus prioridades son esas y te felicito por tener todo tan al alcance para tu felicidad.
Quiero decir que no te odio, aunque en algún momento ambos lo creimos. No te tengo bronca, no te tengo lástima, no te deseo nada malo ni tampoco es que prefiera no verte. Sí creo que sos una persona muy cerrada a muchas cosas y con muy poca tolerancia por lo que piensan quienes te rodean. Creo que el gran error que cometés es el de asumirte como el que todo lo sabe y como el que todo lo vivió. Pero nada más. Y ojo, quizás sea solo mi opinión.
Quiero decir que, actualmente, te guardo en un buen recuerdo, pero solo por haber sido una persona que, por lo menos, me hizo reir algunas veces y que también me mostró algo del arte de la música —sí, bueno, está bien. El sexo también estuvo muy bien—. Quizás sea poco después de un año y medio. Quizás sería muchísimo mejor si se pudieran rescatar muchas más cosas. Pero solo puedo adjudicarte eso. Y de todas formas, no creo que sea poco. Hay quienes dejan menos que incluso esos dos —tres— detalles. Entonces, me quedo con lo positivo de vos. El resto ya ni tiene importancia. De errores nos hacemos.
Y la verdad es que hoy me siento muy bien, y es que estoy muy bien. Pero porque fui capaz de acumular y de mantener reservas de muchísima fuerza después de toda esa cantidad de mierda. Y me refiero a esa mierda sin adjudicarle culpas a nadie. Lo que hicimos fue una mierda, solo eso.
Lo que quiero decir es que todo es cuestión de puntos de vista. A mí, particularmente, me gustan los puntos positivos.
Dejemoslo así: la sombra solo existe porque hay luz.

lunes, 7 de febrero de 2011

Mujeres

No es la primera vez que me dirijo a ustedes. Ya he hablado de soledades, de dulzuras, de clemencias y de victorias. Ya he hablado con ustedes. Y ya he dicho muchas cosas sobre ustedes. Sepan que las entiendo. Yo soy una de ustedes. Me importa lo que les pasa y me importa que sepan que a mí también me pasa.
Quiero decirles que es absolutamente inaudito que en el único momento en que podemos, literalmente, liberarnos estemos de igual manera atrapadas. A veces hay que desconectarse completamente de todo y hay que dejar salir lo que tenga que salir.
Es que no puede ser que nos permitamos seguir siendo prisioneras todo el tiempo. Incluso cuando una puede estar desconectada de la rutina en general, necesita seguir desconectándose. Entonces, haganse un favor a ustedes mismas, mujeres, y no vayan al baño con el celular ni el teléfono de línea en la mano por si tienen novedades o por si prefieren aprovechar tiempo en el acto de hacer dos cosas a la vez.
Permitanse relajarse. Permitanse unos minutos de libertad plena.
Y vamos, no sientan vergüenza de leer este texto. Vamos, yo soy quien escribe y lo hago sin pudor, porque es una realidad, mujeres. Es una realidad.
Todas tenemos un rato de esos. Todo ser lo tiene. Aprovechemos que lo tenemos y disfrutemoslo. Seamos capaces de sentirnos plenas por ello. Podemos, incluso, agregarle detalles para que sea completo y satisfactorio. Un cigarro, por ejemplo, acompaña al momento de una linda manera.
Y no, ahora no me juzguen por hacer eso. Somos parte de una especie y toda especie tiene algún instinto de mugre. Dentro de nuestra especie, existe el instinto del sacrificio propio. Cada una lo hace a su manera. Pero todas lo tenemos. Y es que todas nos maltratamos de diferentes formas. Incluso la Virgen María se quiso matar cuando le dio positivo.
Y sí, mujeres, me fui por las ramas. Yo les había advertido que era una de ustedes.
Entonces, retomando y concluyendo, mujeres: sean felices, dense un momento y por lo menos, caguen tranquilas.
El cuerpo y la mente se lo van a agradecer.

Posa la mariposa en tanto

A la Posa, mariposa.

Tanto, tanto te quiero.
Mariposa en tango. Así de tanto.
Y desde el principio que te cuento tanto.
Y desde el comienzo nos reimos tanto.
Tanto, te quiero tanto.
Mariposa de mi canto.
Y nunca me olvido de buscarte tanto.
Y siempre me acuerdo de verte tanto.
Tanto pato, tanto ñato.
Te quiero tanto.

Jamón del medio

sábado, 5 de febrero de 2011

De modos y de detalles

Tomalo como el momento en que te acomodás con tu vaso de wisky en tu sillón más cómodo, ubicado estratégicamente junto al calor de un hogar, o de tu plasma, después de haber tenido un arduo día.
Lo mío es similar. La situación es comparable. El fin es casi el mismo. Solo cambian algunos detalles.
Ahora que nos entendemos, ¿por qué todavía me juzgás?

jueves, 27 de enero de 2011

Paralelos Vol. IX

ENCUESTA
La ONU decidió hacer una gran encuesta a nivel mundial.
La consigna decía: "Por favor, exprese honesta y sinceramente su opinión personal acerca de la escasez de alimentos en el resto del mundo".
El resultado fue deprimente.
Los europeos no entendían lo que significaba "escasez".
Los africanos no entendían lo que significaba "alimentos".
Los estadounidenses preguntaron por el sentido de la expresión "el resto del mundo".
Los cubanos solicitaron explicaciones sobre la expresión "opinión personal".
En el Consejo de Ministros de Italia todavía están discutiendo qué habrán querido decir con "honesta y sinceramente".

Y yo desarrollo lo que aprendo a ser mientras corrijo a traductores que explican de una forma muy amena cómo ellos aprenden a ser lo que son.

viernes, 21 de enero de 2011

De tantos en tantos

De tanto en tanto, el vidrio de la ventana le hace coros al viento. De a ratos, el sonido del cubo negro se anula. Y un reloj digital sin hora no me avisa nada. Y una colección de encendedores que no andan me piden fuego.
De tanto en tanto, me acuerdo de lo efímero de estos miles de años que pasaron desde la última vez que escribí. Años, fueron años. Y reniego de la parte de "efímeros".
Cero, impar, impar y cero. De esos horarios redondos. Pero el sueño no llega. Y los impares gritan insomnio, desvelo, trastorno horario post vacacional de vacaciones laborales.
Y acá estoy. Así que no grités, loco de al lado. Así que no llores por no ser destino final, muda de siempre.
Date la bienvenida. De amor solo mueren, y de forma respetable, algunos personajes de Gabriel García. De hambre podemos morir los dos, los tres, los cuatro, todos.
De tanto en tanto..., ¿qué sentido tiene la palabra "culpa"? No cabe en la definición de un diccionario, ni siquiera en la del Real. Mucho menos en una botella. Ni te digo si es de lavandina.
Así que no gritemos, no lloremos. Hay suicidas que no mueren.
Descansar... Y cerrar los ojos durante horas, de tantos en tantos. De tantos encantos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Último de últimos

Desde el monitor con la patita de ganchito de carpeta incrustado en el botón de encendido para que el monitor no se apague —sin esa herramienta de precisión no se mantendría prendido—; pasando por la impresora que anda cuando quiere; o por la radio estancada siempre en el mismo dial; o los escritorios encerrados en estructuras de durlock pintadas de gris; o el enorme mueble lleno de biblioratos desbordados de papeles y de facturas y de certificados y de declaraciones juradas; o el estante portador de modem y de router que se desatornilló y se mantiene perpendicular a la pared por la fuerza y la voluntad de un florero; o la cortina que alberga a una araña que siempre se muestra cuando baja a almorzar a algún pobre e ingenuo mosquito; o las tres ventanitas rectangulares que se abren por la mitad; o el portero que acopla; o la interminable pila de papeles y de folios en el escritorio vecino; o el armario repleto de libros de actas y de facturas para devolver a sus respectivos dueños; o el cuaderno de resultados de IVAs; o el scanner que está hace diez años; o la computadora con DOS; o el fax, el maldito fax; o el cuaderno de claves; o toda esa gente que entra y sale; o los inspectores; y toda la manga de clientes con sus problemas contables por resolver; o todos los vencimientos; o...
Hasta el espejo que adorna el fin —o el principio— de la escalera.
Todo eso. Estoy segura de que no lo voy a extrañar.
Muchas gracias y todo muy lindo pero hasta luego, estimada oficina.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sientase bien

Sientase libre. Conozcase. Usted es una persona y eso ya le da la condición de ser un ser interesante, cuanto mínimo. Sorpréndase de usted.
Haga con ganas. Haga lo que tenga ganas y hágalo con muchas ganas. No mande todo a la mierda a la primera que falle. Perseverancia. El logro se ve al final, y si no se logró, seguro algo rescató.
Quiérase. Tengase cariño, amese. Quiérase como si usted fuese su pareja, incluso más. Ni su pareja puede quererlo tanto como se tiene que querer usted. Y amese de la misma manera en la cama. Tenga intimidad con usted. Cuéntese sus propios secretos. Nadie mejor que usted para saber qué le gusta. Tiene garantizado pasarla bien.
No se queje tanto. Ni es necesario. No se moleste todo el tiempo por cosas que no valen la pena. Lo que pasó ya está, ya pasó. Y, en definitiva, siempre se le puede encontrar un lado positivo. No se haga mala sangre. Respire profundo y tomeselo con calma.
No sea rebelde sin causa. En caso de querer romper las reglas, primero tomese la molestia de conocerlas todas, casi a la perfección. Es una cuestión estratégica. Y es que el mejor método para destruir al enemigo es conocerlo muy bien.
No se deje llenar la cabeza, piense dos veces todo lo que le dicen, todo lo que quieren que crea. Tampoco se quede con una sola versión.
Piense en el otro. Somos todos humanos. Nadie tiene la culpa. Las cosas nunca se hicieron bien. Y dudo mucho de que en algún momento se hagan bien. Sin caos no hay orden. Para que algunos estén bien posicionados otros tienen que estar muy mal parados. Piense en el otro y aprecie la vida humana.
No se quede parado siempre en el mismo lugar. Busque cosas nuevas. Busque que las cosas de afuera también lo sorprendan. Admire cosas que hasta el momento haya considerado insignificantes.
Nunca se aleje del arte, de la música, de la lectura. Use la imaginación. Sientase en la libertad de sentirse un chico de a ratos. Sientase en la libertad de jugar. Y aprenda, siempre trate de aprender algo nuevo.
Sientase libre de conocerse. Disfrute de pasar tiempo con usted.

lunes, 27 de diciembre de 2010

No terminó

Todo empezaba, de cero empezaba. Y nadie miraba. Nadie veia lo que nosotros podíamos ver. Toda la gente común nos rodeaba. Y nadie siquiera sentía lo que podíamos percibir. De a ratos no podíamos ni sentir. La casa no nos bastaba. Todo pasaba, todo avanzaba. Y cuando ya la luz nos ganaba, tapabamos todas las ventanas. Todo volvía a empezar. La casa todavía no alcanzaba. Eramos animales. No se frenaba, no se frenaba, así como si todo girara. No frenaba. Parecía que todo colapsaría en ese instante. Tan intenso, constantemente intenso. Colapsaría. Intenso. Sucumbiría. Y no bastaba. Pero el mundo nunca terminaba. Solo después, y recién después, de varias horas de sueños por separado volvimos a caer. Colapsó. ¿Colapsó? El escenario se derrumbó. Y todavía siento a esos fantasmas. De a ratos algunas cosas vuelven a empezar. Todavía creo que no terminó.
El mundo nunca terminó.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Logro veinte-diez a los veinte-dos

Después de varios meses de trabajo y de mucho esfuerzo, me siento muy contenta de poder decir que hay un libro con textos míos en la Biblioteca Nacional. Y es un libro que no hubiese sido posible realizar de no ser por una persona tan dedicada a su trabajo (quizás mucho más de lo que debería), apasionada realmente por lo que hace, predispuesta, amable y de un corazón enorme: muchas gracias, Adriana.
Felicitaciones a todos mis compañeros, con los que tanto trabajamos por esto.
Gracias también a quienes siempre se les debe gratitud: la vieja y el viejo. Y finalmente, la dedicatoria de este logro veinte-diez a mis dos hermanos que mucho, muchísimo tienen que ver con todo esto.
Gracias Eze y Aye, mis dos más dos de todos, por haber estado ahí.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Coronados de gloria

Cuántos esqueletos se han perdido de esa fiesta.
Cuántos otros esqueletos se habrán sentido ofendidos por la indirecta festiva.
Cuántos de todos aquellos muertos quisieran no estar más vivos solo para no tener que seguir mirando cómo les tiran pedazos de democracia en sus caras.
¿Cuántos de todos nosotros entendemos las reglas de este juego?
Juremos. Y gloria para todos.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El loco de al lado

El loco de al lado grita y grita. Al lado de él tiene una botella de lavandina.
El loco de al lado habla y habla. Mira hacia la pared y habla, siempre habla.
Ella lo escucha. El loco sabe que del otro lado ella escucha. Y habla y habla. Del otro lado, ella se apoya contra la pared y lo escucha, siempre escucha.
El loco de al lado grita y da un trago de la botella de lavandina. Ella lo escucha, sonrie y después se lamenta. Se lamenta porque no es a ella a quien el loco le habla. ¿A quién le hablará? Se lamenta porque no es ella la botella de lavandina.
El loco de al lado no se calla y siempre da tragos de la botella de lavandina. Y ella quiere ser destinatario o lavandina.

martes, 7 de diciembre de 2010

Ya me olvidé

De vos, de él, de ella, de todos; de mí. Me olvidé, total y completamente. Después volví y me encontré..., sin nada.
Me acordé cuando me perdí. Y no sé a dónde enfilé. Me acordé de que para ser víctima yo había cantado pri. Y por un ratito solo me morí. Esa vez no fue domingo, me acuerdo. Después me fui. Y a los dos días me olvidé. Total y completamente. De vos, de él, de ella, de todos y de mí. Me olvidé de que viví.
Cuando me quise acordar ya era diciembre.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Vamos por partes

La que parte y reparte, ¿dónde carajo está la mejor parte? Aparte, parte de la parte es la que se reparte.
Yo las crío y ellas se amontonan en partes. Y por gloria y pena, yo ya no soy parte. La que parte y reparte...
La mejor mejor parte se la queda quien primero parte. Y parte de partir, es irse a otra parte.

martes, 30 de noviembre de 2010

De nombres y de desvanecimientos

Ambos eran un algo hipocorístico. Sus nombres podían ser eufemismos de tantas cosas que dentro de lo pedestre, se mantenían en un halo poético.
Pero uno de los dos se desvaneció entre vanidades. Y el otro de los dos solo fue un nombre ordinario.

De fines de mundo y de lo que hace mucho no escucho

Soñé con un apocalipsis.
Uno de esos apocalipsis baratos con no muy buenos efectos especiales y con muertos vivos que no están muertos y que deambulan por la ciudad vestida en llamas.
Soñé con un apocalipsis de esos que dan lástima, que daba pena, que ni merecía semejante título. Y por todo y por nada, el mundo se descolocó.
Apocalipsis al fin, y como buen apocalipsis, cayó para romper todo, cayó cuando nadie lo esperaba, cayó a mitad de un día hábil, en el medio de la luz.
Entonces ya nada importaba. Hubo quienes sembraron el pánico, hubo quiénes se sembraron ante el pánico en un acto de desmayo, hubo quienes se desvistieron y fornicaron, hubo quienes colaboraron con la destrucción, hubo quienes saquearon locales y supermercados, hubo quienes se encerraron en templos y rezando esperaron el fin, hubo quienes se encerraron en sus casas y cerraron las cortinas, hubo quienes consumieron todas las drogas que pudieron, hubo quienes frenaron la corrida para ver la fornicación y luego se prendieron a fornicar. Hubo golpes, hubo gritos, hubo fuegos y ya no tenían nada que ver con la fornicación.
Un desastre de paisaje rojo y de clima caluroso. Vidrios rotos, papeles que en algún momento tuvieron una mínima importancia, autos dados vuelta y estampidas por doquier.
Y yo caminé, caminé y observé. Pensé que en algún punto yo lo sabía, sabía que todo podría irse a la mierda y que podría ocurrir en cualquier momento; sabía que pasaría y no sentí la desesperación. Llegué a un parque y un loco desconocido pero familiar estaba ahí, tirado en el pasto con sus extremidades completamente extendidas. Miraba hacia el cielo, lo veia arder. Me senté a su lado y lo miré, no dije nada, me acosté a mirar el cielo y verlo arder. Me miró, lo miré. Me dijo que la tierra se volvería cenizas y que la luz perpetua los iluminaría. Sonreí y le respondí: "Réquiem, de Mozart". Sonrió. Y después, como si dentro de todo hubiesemos encontrado la hermosa forma de ceder, en silencio y sonrientes, miramos al cielo, lo miramos caer.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Necesidad de falencia

En un rezar por rezar —ni yo lo llamaría rezar—, porque no rezo, nunca rezo, pues no creo en el rezo ni el dios ni en nadie de esa gente; supliqué aquella noche por esta mente y rogué ante la nada, testigo fue la nada, que me dé un respiro, un suspiro y un adiós. Y que me despierte algún ente barato en un acto de pureza y maldad, que hace tiempo que no siento el alma partida y las incontenibles ansias de pasar un largo trago amargo de inextricables sensaciones ambivalentes, todas y cada una de ellas ambivalentes. Y así ser el plato de algún hombre que carezca de motivos y razones; como el hambre, como la sed, como la mismísima vacuidad de un ser, mi ser.
Y falencia satisfecha.

martes, 23 de noviembre de 2010

Lo que no supieron ver

Yo vi lo que todas esas personas comunes no puedieron ver.
Increible. Increible ver lo que no pudieron ver.
Y yo lo vi, lo escuché, lo sentí y lo viví. Todo eso,
eso que todas aquellas personas comunes no intentaron hacer.
Y ahora ya está, y ahora ya sé. Sé que no lo pueden ver.
Nunca más. No más. Nunca más. Fue la última vez.
Yo lo viví y ellos ni lo pudieron ver. No imaginan lo que es.
Yo vi lo que todas esas personas comunes no quisieron ver.
No supieron ver. No intentaron ver. No pudieron ver.
Y ahora ya está, y ahora ya se fue. No hay tal, no hay más.
No saben ni qué es. Ni tampoco tienen idea de cómo fue.
Todo lo que va más allá de las orejas y de los ojos de las almas.
Mayestáticas imágenes audiovisuales que desconoce el ser.
Menos mi ser, menos su ser, menos los otros seres.
Yo vi lo que todas esas personas comunes no pudieron ver.
Yo vi al ser. Yo lo vi crecer. Lo vi entregarse y salir.
Lo vi latir, lo vi morir. Y aplaudí. Yo aplaudí.
Yo vi al ser, lo vi nacer. La canción del amanecer.
Y todo lo que aquellas personas comunes no supieron ver.



Angel, Safe from harm, One love, Unfinished Simpathy, Risingson, entre otros...

viernes, 19 de noviembre de 2010

Merthiolate

Arde merthiolate. Y no se de dónde salió esa lastimadura.
Merthiolate. Y me remonta a una vieja casa de tía en Escalada, un kiosco de barrio, de esos que te venden desde una ventana con rejas, claro. Misma vieja casa en la que las náuseas de un hermano mayor provocaron que él no vuelva a comer choripan durante muchos años. De grande se recuperó del trauma. Misma casa en la que tengo recuerdo de haber visto por última vez el frasquito de merthiolate.
El frasquito blanco, la palita blanquita con agujeritos que nace del interior de la tapita del frasco y el merthiolate ahí, ardiendo incluso antes de tocar la herida. Merthiolate. Arde solo el merthiolate. Así bien merthiolate.
¿De dónde habrá salido esa lastimadura? Ya no se usa el merthiolate. ¿Arderá? ¿Y qué será de la vieja casa de tía en Escalada?