miércoles, 24 de abril de 2013

Y dijo Rodion Raskolnikov

"No, esas personas no han sido hechas de la misma manera que las demás: el verdadero 'amo' a quien le está permitido todo, bombardea Tolón, arrasa París, 'olvida' un ejército en Egipto, pierde medio millón de hombres en la campaña de Moscú, escapa por milagro de Vilna, gracias a un equívoco. Y después de su muerte le erigen estatuas... Señal de que 'todo' le está permitido. No, esas personas no están hechas de carne, sino de bronce".

Fedor Dostoievski. Crimen y castigo

Y dijo varias verdades más... 

martes, 23 de abril de 2013

jueves, 4 de abril de 2013

De mi egoísmo y de mí (libre)

Me cansé de mi egoísmo. En todo este tiempo que lleva vivo, no paró de ser cárcel de todos y, lo más importante, cárcel de mí.  
Me cansé de mi egoísmo. Considérense todos libres de mí. Yo me considero libre de ustedes. Y si les jode, bueno, luchen contra su egoísmo, de la misma manera que yo lo hago todos los días. 
Me cansé de decirme que tengoqueserlibre. Me condiciono con mis propias palabras, con mis propios deseos. No tengoqueserlibre. Ya soy libre. Y mi egoísmo me cansó.
No me interesa ser reja con candado. No me interesa ser prisionera de los prisioneros. 
Yo soy. Ustedes sean. Los invito a reflexionar. 
Y que a gritos se convoque a la libertad mental, que es uno de los pocos sentidos válidos del hecho de vivir. 


domingo, 17 de marzo de 2013

Normas de conducta recomendadas por mí Vol. I

Desde hace un tiempo que vengo pensando que, aparentemente, la vida en sociedad no se rige por las mismas reglas con las que me crié junto a mis hermanos.
Yo crecí con reglas básicas y con absoluto sentido. Reglas capaces de resolver infinidad de situaciones conflictivas, como ser: "el que se termina la soda, va a buscar más" (aplicable a cargar la botella de agua o a preparar más jugo); "va el que está más cerca" (lógico, gente, lógico; una sabia respuesta para el pajero que se quiera pasar de vivo. Claro que trae consigo situaciones como las de que "me levanto y me muevo a un lugar más lejos, así el que está más cerca es otro... Vivos hay en todos lados). 
Pero la mejor, la respuesta más resolutiva ante los conflictos de gran magnitud, la salvadora, la respetable, la honorable, la sabia, la indiscutible: "Piedra, papel o tijera, mejor de tres". Tomá. Y si se trata de algo absolutamente IMPORTANTE: "Piedra, papel o tijera, a uno". 
Y listo, ya está. No se puede volver para atrás. No hay con qué darle. 
Con toda la sabiduría que estos escasos y extensos veinticuatro años me han dado, recomiendo la puesta en práctica de estas reglas sencillas y efectivas. 

viernes, 8 de marzo de 2013

Juevestrógeno

Anticipada al día, anoche me mandé una hormonalidad. Juevestrógeno. Y bastantes repercusiones tuvo hoy. 
Feliz día de la mujer mundial..., diría algún Andrés, que tanto y nada tiene que ver en todo esto; pues todavía ni siquiera se hizo presente. Ja. 

miércoles, 30 de enero de 2013

De febreros y de noviembres

Me siento chiquita de nuevo. A un paso de febrero y juro que quiero que no llegue, que no llegue, que no llegue. 
Me siento chiquita de nuevo, como cuando le tenía pánico (ahora solo me causan horror) a las cucarachas; en noviembre mi casa se llenaba de cucarachas. Y mi mamá no tuvo mejor idea que decirme que noviembre era el mes de las cucarachas. ¡Que no llegue noviembre!, me decía a mí misma, para adentro, y a veces se me escapaba el susurro. Antes de dormirme lo rezaba en suspiros, una y otra vez: ¡Que no llegue noviembre! Después, crecí. Las cucarachas aparecen en cualquier mes en el que el clima las acompañe y yo ya no les tengo pánico, solo me causan un poco horror. Y noviembre se volvió normal. Ni ansiado ni ahuyentado. Simplemente un mes más. 
Y ahora llega febrero. Funesto febrero. Fúnebre febrero. Y siento que no sé si quiero que llegue. Inevitable es que venga, que llegue, que se quede por unos días. Por suerte febrero es corto. Pero no deja de ser fúnebre. Y gris. 
Y desde aquel febrero te ganaste la residencia permanente en mi cabeza. Te ganaste la eternidad en mi mente, solo hasta lo que dure mi mente. 
Lo malo de febrero es el recuerdo. Pero..., por otro lado..., no necesito de febreros para recordarlo. 
Y va a llegar, y voy a recordar, y va a ser inevitable. 
En algún momento creceré, y la llegada del mes me será indiferente, no así el recuerdo. Pero siempre será funesto. 
Febrero siempre será gris.

martes, 15 de enero de 2013

De cosas y más cosas que nacen de las otras cosas

De cosas y cosas, y de cosas con más cosas. Y después de esas cosas, vienen otras cosas. Y más adelante de eso, hay más cosas con otras cosas más. 
Y me digo y me cuento, y me repito y me vuelvo a decir..., que no hay verdades absolutas. De ahí salen las cosas. Y después me acuerdo de lo que me tengo que acordar..., que el amor es egoísmo, que vivir es sufrimiento; y que de todas esas cosas que tienen y llevan y conllevan otras cosas nacen las no verdades absolutas. 
Y me digo, me repito, me cuento y me vuelvo a decir..., que una de las cosas (de todas esas cosas) más difíciles de hacer es ser libres. Y todo el tiempo me recuerdo que tengo que ser libre. 
Cuando me invade el amor o el egoísmo, como le guste a usted decirle; cuando me lleno de ganas de vivir o de sufrir, como prefiera usted llamarlo..., es en ese momento cuando recuerdo y me digo y me cuento y me repito y me vuelvo a decir que tengo que ser libre, tengo que ser libre, tengo que ser libre, tengo que ser libre. Tengoqueserlibre. 
Y espero y anhelo y deseo que mi idea de ser libre no me aprisione, porque de tanto amor que siento por mí, por ellos, por todos y por mis ideas, ya estoy llena de cárceles. Y tengoqueserlibre, tengoqueserlibre, tengoqueserlibre. 
Y después respiro, y me calmo, y no me digo más nada, y no me repito más nada, y me quedo en silencio y sigo sufriendo tranquila, digo, viviendo tranquila (o como más le guste a usted decirle), y por supuesto, me siento más liviana. 

domingo, 6 de enero de 2013

Las preguntas

Las preguntas verdaderamente serias son aquellas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Solo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta. Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre.

Milan Kundera. La insoportable levedad del ser 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Ella en cambio dice: Sufro



(...) ¿Por qué me siento tan vacío, tan desposeído, tan incapaz de dar ánimo? Mamá poca cosa, pobre cosa, ¿se le habrá puesto entre ceja y ceja morirse así, de una sola vez? ¿Y yo? ¿Qué pasa conmigo? Mamá, no tengo comentarios ni defensa, ni excusas, no tengo nada que decir. Ella en cambio dice: Sufro. Y su sufrimiento, porque me hiere, me da una horrible inseguridad. Es sin duda una derrota idéntica a tantas otras, pero en este caso es Mi Derrota, porque cuando mamá cierra desesperadamente los ojos y mueve los labios en esa mueca, en esa nunca resignada crispación de dolor, siento que también hay algo en mí que hace una mueca sin resignación, que algo en mí crispa contra Nada, porque Dios y Destino y Materialismo Diálectico son meros slogans que lanzaron Abraham y Splenger y Marx, no precisamente para formarnos o transformarnos o conformarnos, sino para hacernos olvidar las únicas metas razonables y obligatorias, verbigracia el suicidio o la locura. Yo mismo me estoy acordando de tales objetivos y veo clarísimamente mi propia oscuridad, pero demasiado sé, porque la historia se repite, que dentro de un rato también me habré olvidado y creeré que vale la pena vivir y ser cuerdo (...)
Mario Benedetti. Gracias por el fuego 


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Después puedo

Afortunadamente, después de escupir se puede respirar. 
Y a veces me toma solo dos segundos cruzar la línea entre mi bien y mi mal, entre mi yo y mi cabeza, entre mi Ivana y mi Soledad. 
Eso es algo que disfruto de mí; de mi rato de encierro, de mi lapso conmigo, de mi momento de mí. 
Y después de mí, siempre puedo respirar. 
Pero el vacío no se abraza, por más reconocido que se lo tenga. Los abrazos...
Sí, los abrazos... es mejor guardarlos para los vivos. Los abrazos..., para que no se los lleve un tren.
Y respirar después de mí. 

No se puede, no

No podés estar en todas. No podemos comernos vivos. No puedo momificarme. No se puede vivir en paz. No puedo contarte todo. No podés ser mi confidente. No podemos estar contentos siempre. No se puede morir en paz. 
Si pudieras estar en todas, no las entenderías. Si pudieramos comernos vivos, no sobreviviríamos. Si puediera momificarme... Ves lo que te digo, no se puede vivir en paz. 
No puedo contarte todo, no podés ser mi confidente, para eso está esto, para eso están mis cuadernos. Vos no sos hoja, vos sos ser que juzga y prejuzga, vos sos ser que critica sin entender; los cuadernos entienden, este blog contiene. No podemos estar siempre contentos. Necesitamos estar mal, necesitamos pasar por otras cosas distintas para poder crecer un poco más. No se puede morir en paz, siempre queda algo más por terminar. 
Y yo, yo siempre necesito un respiro de todos. Yo siempre necesito mi rato de encierro, mi lapso conmigo, mi momento de mí. 
No insistas si te digo que "nada". No me vuelvas a preguntar. Dejame en paz, dejame tranquila. Que yo necesito de mí. Dejame sola conmigo, mis ideas y mis hormonas, que el drama que se me viene a la cabeza es puramente mío. No se puede compartir lo puramente propio. Dame un respiro y dejame sentirme mal, dejame sentirme como se me antoje, que si no siento que si no río que si no sufro, me invade la idea de vacío, y el vacío no se puede abrazar. No se puede, no. Y después los cuadernos se empapan. Dejalos que se empapen, que es el sentido que tienen acá, en mi mano, en mi vida. 
Y no se puede estar en todas, no se puede vivir en paz, no se puede contar todo, no se puede morir en paz, no se puede abrazar el vacío. No se puede, no. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Mi cárcel de egoísmo

Hace un tiempo intenté liberarme de ataduras, pues ya las había reconocido, ya las había detectado, ya podía eliminarlas; y mi egoísmo me jugó una mala pasada. 
Mi egoísmo. Ese mismo que se desvive por mi bienestar, ese mismo que reza por mi felicidad. Ese, mi egoísmo. Traicionada por mi propio egoísmo. 
Y ahora por ese, soy la cárcel de alguien más. Y ahora por eso, mis ataduras son de otro. 
He intentado volver hacia atrás, pero la condena ya está dictada. No se me perdona mi error. Y ser cárcel me encarcela. Y ser cárcel me quita libertad. Ser cárcel me tortura. Y mi egoísmo ya no se regocija, pues no quiere ser cárcel. Nunca quiso ser cárcel. Confundió. Confundió quizás, algo de felicidad con posesión, confundió libertad con pauta social, confundió los términos y los mezcló. Pero ahora nadie escucha su súplica, nadie escucha su perdón.
Y mientras otro está atado por mis sogas, yo estoy encadenada por mi error; pues mis cadenas nacen del atado. Y su condena me condena. Y mi preso es mi verdugo. 
Ambos necesitamos libertad. Ambos necesitamos salir de la cárcel de mi egoísmo. 
Esto me hace sentir mal.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Paralelos Vol. XIII

Paradójico es que uno trabaje constantemente con la idea de la unificación de criterios incrustada en la cabeza y que en el campo laboral en el que uno se ubica, no existan criterios unificados sobre cosas tan importantes como las tarifas, por ejemplo...

Y..., así es la vida...

domingo, 21 de octubre de 2012


¿Quién soy? Yo soy yo, ¿y vos quién sos? Sos yo. Sos la representación de mí que ven los demás. Y yo soy la concepción que los demás tienen de mí. El yo que está en mi mente. El yo que está en la mente del resto.  El yo que se hace de lo que el resto cree o asume de mí. El yo que un poco nace de muchas cosas que vi, de muchas cosas que escuché, de muchas cosas que leí.El yo que se muestra, el yo que se esconde. El yo que siente un vacío y que no puede evitarlo. El yo que entiende el vacío. El yo que busca el sentido. El yo que siente, el yo que vive para sentir. El yo que escribe esto y mil cosas más.
Y son yos todos diferentes, pero cada uno son las partes verdaderas de Ivana Andrade.
Y de la misma manera que ya me ha pasado con muchos otros personajes (de libros, mas que nada), me encariñé. Y ahora yo soy un yo con un poco de esa melancolía que me invade por tener que dejar atrás a Misato Katsuragi.


Y yo seré todos esos yos, pero vuelvo a dejar en claro que mi cabeza no es mía, es patrimonio de los seres de adentro...

jueves, 18 de octubre de 2012

Fargemento de El comienzo del fin

"No importaba que el mundo pareciera seguir obstinadamente fijo en sus antiguos ideales, en su concepto tradicional de la guerra, el heroísmo y el honor, y que toda voz de verdadera humanidad sonara más lejana e irreal que nunca. Todo esto era tan solo superficie, lo mismo que los fines exteriores y políticos de la guerra. Bajo ella, en lo hondo, se formaba algo nuevo. Algo como una nueva Humanidad, pues había muchos hombres, y alguno de ellos murió a mi lado, para los cuales era ya evidente que el odio y el furor, la matanza y la destrucción, no se hallaban ligados a los objetos. No; los objetos, lo mismo que los fines, eran puramente casuales. Los sentimientos primordiales, incluso los más violentos, no iban contra el enemigo; su obra sangrienta era tan solo una irradiación de lo interno, del alma disociada y dividida, que quería enfurecerse y matar, aniquilar y morir, para nacer de nuevo. Un ave gigantesca rompía el cascarón. El cascarón era el mundo y el mundo había de caer hecho pedazos".

Herman Hesse. Demian. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Ene e ele

Cada vez que vengo a decirte algo, me quedo muda. Y me niego a enmudecer mis letras para vos; vos que me querías letrosa. Ay, ay, y yo te quería vivo. Pero no, no te reprocho, no te reprocho nada porque de nada sirve torturarte si no estás. Y no, no te grito nada porque tengo miedo de que te vayas de acá, de mi cabeza, que no es mía, que es patrimonio de los seres de adentro. 
Y vení, quedate. Quedate acá. Vení, atormentame, volveme loca. Pero quedate acá. Haberte visto tieso, haber sentido el frío de tu frente chocando contra el calor de mis labios aquel febrero tan gris...
Vení, volvé. Tapame los ojos y preguntame quién sos. Susurrá mi apodo repetidas veces y después decime que me querés. Por favor, volvé. Rearmate. Volvé y hacé maldades. Iluminanos con verdades nefastas. Decinos todas tus sinceridades brutas. Recomendame películas. Decime lo que querés ser cuando seas grande. Animame a seguir tocando el piano, aconsejame tocar fuerte para escuchar bien mis propios errores. Imitanos a la tía Alicia. Pedime consejos sobre chicas o decime que te traduzca el lenguaje femenino. Correme, perseguime. Explicame algo de fotografía. Pedime aliento; que todo el drama que me hago, me lo hago porque no me ves. Dedicame un libro de tus preferidos. Pedime unos mates, decime que me extrañás o que me cuide mucho si salgo por ahí. 
No suelo pedirte nada, trato de no pedirte presencia, no suelo reclamarte pulso ni respiración, mucho menos integridad física. Pero este es mi momento egoísta. Esta es mi vida y estas son mis ganas. Y si yo respeto las tuyas de deshacerte en unas vías, entonces vos respetá mi llanto en silencio, mi llanto a escondidas. Y te quiero, y te extraño. Y quisiera que estés acá. Por favor, quisiera que estés acá; porque este simbolismo trucho no me va. No me alcanza. Y lo único que me queda es esto, el simbolismo y mis ganas y tu ausencia, y el recuerdo de lo que fuiste y de lo que dejaste en mí. Tu foto en mi pared. Tu voz en mi cabeza, tu imagen en mi mente. Y la bocina del tren. Y no me alcanza, te digo. No es suficiente; porque quisiera abrazarte y que mi frente quede sobre tu pecho, mirarte desde abajo y decirte lo tan alto que me parecés. Reite fuerte y deslumbrame con tu sonrisa perfecta. 
No te vayas más. No lo vuelvas a hacer. Ya me sacaste tu presencia. Ahora dejame tu recuerdo, que se seque con mi mente, que se marchite conmigo. 
Te quiero una barbaridad.

Ñom.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Mi silencio

Nunca fui de decir muchas cosas. A menos que sea por escrito. Y no, tampoco, o sí, depende, no sé. 
Sé que hablo más cuando estoy sola que cuando estoy acompañada; y hablo más para adentro que para afuera. Gran parte del tiempo, mi mejor aliado es el silencio. Pero no el silencio del mundo, ni mucho menos que menos el silencio de la música; sino mi silencio. Ese sí es un compañero. Mi silencio. Me resguarda, me lleva, me acompaña. Al silencio no lo guardo, lo expreso en todo su esplendor. ¡Ay! El silencio..., ese silencio que no existe pero, me hace respirar. Y no emito sonido, no emito palabra. Me las guardo. Y no se las lleva el viento. Se quedan ahí. Entonces, generan un vórtice y se hacen tornado, y giran y giran y giran, y... Yo exhalo, gracias a mi silencio que me hace respirar, así que se van en un suspiro y quedan desparramadas acá, en esta especie o suerte de texto mudo que nunca pronuncié. 
Después de eso, me quedo en silencio, como antes, como durante, como ahora. 
Y ya no tengo nada más para decir.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Los olores, la paz y los aires

A veces, trato de imaginar —y con imaginar, me refiero a los recuerdos que tengo de aquellos— los olores y los aires en los que están. 
Un poco la tengo. Hay cosas re clásicas en los ambientes de allá. El suelo, la vista, la comodidad, lo perfecto. Te rodea. Te fascina. Te coquista. Te acomoda. 
Y en cada ambiente hay olores y aires, y en cada momento varían los olores y los aires. Ni hablemos de los colores.
A veces, pienso que en ese mismo momento están una situación cotidiana de ustedes, y trato de imaginar los olores y los aires. 
Los olores, la paz y los aires.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Mi mano es mía

No puedo escuchar tus gritos, pues los tapan los míos. 
Y cada día tengo más menos ganas. Y menos voz. 
Y vos, ya no sé qué mensaje dejarte. Y el mensaje no es mío. 
Lo mío es mi mano, y los gritos. 
Y no, no puedo darte mi mano, porque es mía. Y me tapa los oídos.
La que no es mía es mi cabeza. Es patrimonio de los seres de adentro.
Se golpean y se queman, y se quejan y gritan. Gritan.
Entonces, no puedo ayudarte, porque no escucho tus gritos. 
No puedo escuchar tus gritos, te dije. Los tapan los míos, y tampoco son míos. 
La que sí es mía es mi mano, y no te la doy, no se la doy a nadie. 
Es mía y es lo único que tengo, sin olvidarnos del frasco con aire. 
Y cada día tengo más menos ganas.
Y menos voz.
Más oídos.
Menos vos. 

jueves, 2 de agosto de 2012

296

¿Qué será de vosotros, pensamientos míos, una vez escritos y pintados? No hace mucho que erais jaspeados, jóvenes, maliciosos llenos de aromas picantes y secretos, que me provocabais la risa y el estornudo. ¿Y ahora? Ya os habéis despojado de vuestra novedad, y algunos de vosotros estáis listos, me lo temo, a cambiaros en verdades. ¡Tal aire inmortal, dolorosamente verídico y enojoso tenéis! ¿Y fue de otro modo alguna vez? Ya solo tengo colores, quizás muchos colores, muchas ternuras irisadas, centenares de colores oscuros, verdes, rojos, para pintar tan solo vuestras vísperas, oh, pensamientos míos escritos y pintados; pero nadie adivinará detrás de mi pintura el esplendor de vuestra aurora, súbitas centellas, maravillas de mi soledad, ¡oh, mis viejos, mis queridos..., mis malos pensamientos! ¡Ay, las cosas que están a punto de agotarse subsisten y exhalan sus últimos aromas! ¡Ay, solo tormentas que se alejan y visitan, sentimientos coloreados de amarillo por el otoño! ¡Ay, nada más que pájaros extraviados y fatigados de tanto volar, que se dejan coger con la mano, con nuestra mano! ¡Concedamos la eternidad a todo lo que ya no puede ni vivir ni volar, a las cosas blancas y demasiado duras!

Friederich Nietzche. Más allá del bien y del mal.