miércoles, 25 de febrero de 2015

Mi pequeño eterno instante

El día que la fábrica de atrás explotó, no supe mezclarme con el viento. En ese mismo no-acto de ser y hacer, entendí que un instante y una eternidad son lo mismo. Y un agujero diminuto se hizo gigante.
El día en el que el caos matutino se desató y solo pude irme sola, tuve que verme volver sin mezclarme con el viento, sin mojarme por la lluvia y sin poder ver el sol.
Y el instante y la eternidad...
¿A quién le importa, entonces, si nadie te lloró? Y si solo fui yo..., solamente yo, la que derramó la llovizna sin sol. En un instante, tan solo un instante, tan igual a toda una vida, eterna y efímera vida. Perdón. Nunca fue culpa mía, pero perdón.
El día que la fábrica de atrás explotó, quizás solo yo lloré tu muerte. Y por más que la fábrica no explote, la lloraría mil y una veces. Es que es el agujero, ese agujero que crece en un instante, eternamente. Como vos, eterno, que sos sol y me dejaste siendo lluvia incapaz de mezclarme con el viento.
Perdón.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Presente para-sí

"A diferencia del Pasado, que es en-sí, el Presente es para-sí. ¿Cuál es su ser? Hay una antinomia propia del Presente: por una parte, suele definirselo por el ser, es presente lo que es, por oposición al futuro, que no es aún, y al pasado, que no es ya. Pero, por otra parte, un análisis riguroso que pretenda desembarazar al presente de todo lo que no sea él, es decir, del pasado y del futuro inmediato, no encontraría, de hecho, sino un instante infinitesimal, esto es el término ideal de una división llevada al infinito: nada".


Jean-Paul Sartre. El Ser y la Nada

sábado, 8 de noviembre de 2014

Sos no sos

¿Y? ¿Ya te volviste polvo? A veces quisiera poder llegar hasta el fondo del lugar en donde te dejamos por última vez, y ver eso que dejaste ahí, inerte..., con todo el sinsentido que eso implica.
¿Y? ¿Ya sos lo que no eras? ¿Ya te sentís mejor no siendo? En algún punto, acá, adentro, todavía sos lo que dejaste. Entonces, nunca llego a la conclusión de si sos o si no sos, pero para ser hay que no ser y eso no es locura, es simplemente lo que se es y lo que no también. ¿Y? ¿Ya no sos ese polvo? ¿Y? ¿Qué se siente ser envase vacío? ¿Qué se siente no ser vacío y ser todo y ser nada?

Algún día obtendré la no respuesta. O no. O sí. O ambas.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Casi-no-realizada

Logré lo que no me propuse.
Pude perder lo que nunca tuve.
Llegué a lo extraño de extrañar a un extraño.
Conversé sin hablar.
Descubrí lo que no buscaba.
Y hasta llegué a concretar la ruptura de los lazos con quien jamás los establecí.
Casi que podría sentirme realizada. Pero para eso, todavía tengo y bien guardo mi tesoro más preciado.

martes, 4 de marzo de 2014

Enmarañada madeja

Nuestras mentes rechazan la idea del nacimiento de una cosa que puede nacer de su contraria, por ejemplo, la verdad del error, la voluntad de lo verdadero, de la voluntad del error: el acto desinteresado del egoísmo o la contemplación pura del sabio, de la codicia. Tal origen parece imposible, pensar en ello parecería cosa de locos. Las realidades más sublimes deben tener otro origen, que les sea peculiar. No puede ser su madre este mundo efímero, engañoso, ilusorio y miserable, esta enmarañada madeja de ilusiones, deseos y frustraciones. En el seno del ser, en lo que no morirá nunca, en un dios oculto, en la "cosa en sí", es donde debe hallarse su principio, ahí y en ninguna parte más.

Friedrich Nietzsche. Más allá del bien y del mal


Ph: Silvana Marcote
Fragmento seleccionado por Silvana Marcote.
http://www.flickr.com/photos/desdemimirada

martes, 25 de febrero de 2014

Lo que uno dijo sin decir y lo que el otro debió decir

¡Todo es una comedia fácil de comprender! Yo aspiro a desaparecer, pero me dicen: "¡No, es preciso que vivas, porque sin ti nada existiría! Si todo fuese razonable en la tierra, el espíritu moriría en el tedio. ¡La humanidad necesita que ocurra algo, y sin ti no ocurriría nada!". Cumplo, pues, con mi misión, muy a pesar mío, de suscitar acontecimientos, y hasta realizo lo irracional por orden. A pesar de la inteligencia humana, se toma en serio esta comedia. Es la tragedia de los seres. ¡Sufren, es evidente: pero viven con una vida real y no imaginaria, porque el sufrimiento es la vida, y sin él no hay placer! (...) En cambio, yo sufro y no vivo: soy la x en una ecuación ignorada, el espectro de la vida, ya sin noción de las cosas y hasta sin nombre. 

"Nada hizo la sociedad por mí para educarme e instruirme, para ennoblecer mi espíritu y hacer de mí un hombre; y, después de negarme toda solidaridad, ahora me envía al presidio. Pues bien, estamos en paz: ¡no debo nada a nadie! ¡A vuestra maldad, a vuestra crueldad responderé con la mía!".


Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamazov

lunes, 3 de febrero de 2014

Como este mes...

Son los fantasmas de tus ya viejas crisis los que me oscurecen los febreros. 
Me encantaría que fuera tu mismísimo fantasma, pero solo se me acercan estos espectros. 
Y como si tu ausencia fuese cíclica, me cruzo con tus inconscientes fieles seguidores. Entonces, de alguna manera, sigo mirando tus ojos entre abiertos en aquel rincón, bajo la irónica cruz que acompañó tu sonrisa y tus lágrimas ya secas aquella tarde gris. Gris como hoy, como el día 7, como este mes por siempre funesto mes.
Pero hace bastante que dejé de venirte con reproches irreprochables. Hasta prefiero ver ir y venir a los fantasmas. Es que tu foto no me alcanza, como ya he dicho alguna vez. Los espectros tampoco, de hecho. Y seguramente, vuelva a decirlo más adelante, incluso entre esas palabras que a veces encuentro carentes de cualquier tipo de sentido. Ocurre que sos, entre muchísimas otras cosas, de los mejores motivos para expresar lo inexpresable. 
Me gustaría saber cuántas verdades brutas me dirías hoy. Quizás tus verdades te fueron suficiente. 
A mí nunca me alcanza. Y suspiro. 
Los fantasmas de tus viejas crisis me oscurecen los febreros. Y mis grises febreros son todos tuyos, como este mes por siempre funesto mes. 

viernes, 24 de enero de 2014

Mi agujero negro

A veces, siento como si se me abriera un agujero negro en el pecho, y como si todo alrededor se hundiera. A veces, siento como si mi solo vacío no fuera suficiente. No me alcanza. Y todo se hunde. 
A veces, algunos eventos ajenos terminan por volverse propios, míos. Un poco me superan, y entonces no puedo evitar dejar que se abra aquel agujero. Lo siento más de lo que debería. 
Es que, quizás, a veces, soy mucho menos humana de lo que debería, y la empatía me sobrepasa. Entonces, se me genera una sensación similar a la de querer llorar. Y el agujero negro... 

Lo siento más de lo que debería. Pero en serio, lo siento muchísimo. Lo siento por vos, por él, por ella y por ellos, a quienes ni conozco, pero lo siento. Lo lamento muchísimo. Más de lo que debería. 




lunes, 13 de enero de 2014

Las hojas secas

Con un disco, vinieron olores y tiempos de atrás. De hace unos años atrás. Solo con un disco, vinieron, entraron y se quedaron un ratito.
Después, cuando volví a mirar, eran las clásicas hojas secas.
Pero, mientras se quedaron, me detuve y me quedé. Y sentí olores, y escuché risas, y recordé palabras. Entonces, extrañé. Y un poco me lamenté. Y volví a extrañar otro poco de nuevo.
Pero, de un segundo a otro, volví a hoy. Y me di cuenta de que no me puedo ir de hoy. Entonces, inútilmente los busco, trato de olerlos, y miro hacia atrás. Pero nada.
Ahí están, intactas y crujientes, las mismas hojas secas.




So stranger, stranger, stranger things have happened, I know...

domingo, 1 de diciembre de 2013

El que se miente a sí mismo

El que se miente a sí mismo y cree su propia mentira no es capaz de distinguir la verdad ni en sí ni en los demás. Y al no respetar a nadie, cesa de amar, y para ocuparse o distraerse, en ausencia del amor, se da a las pasiones y se entrega a groseros goces, llegando, en sus vicios, hasta la bestialidad; todo ello procede de la mentira continua para consigo mismo y para los demás. El que se miente a sí mismo puede ser su primer ofensor. A veces es agradable ofenderse, ¿no es cierto? Un individuo sabe que nadie lo ha ofendido, sino que él mismo se ha inferido una ofensa; miente recargando a su placer el cuadro; de un montículo hace una montaña; lo sabe él mismo y, no obstante, es el primero en ofenderse hasta sentir placer en ello y experimentar una gran satisfacción ignorando que está pasando el camino de los grandes odios...
Fiódor Dostoyevski. Los hermanos Karamazov

jueves, 28 de noviembre de 2013

Y decir lo que no dije por todo aquello que no dijiste

Nuca supe bien qué decir. Incluso cuando dije que no diría nada por lo que no dijiste. Pero más allá de eso, hoy creo que el único motivo para no hablar es que no sé bien qué decirte. 
El ser humano es un animal de expresiones, lo irónico es que no sabe cómo expresarse. Pertenezco a la especie (maldita especie), puede ocurrirme. 
Y en todo este tiempo, que no fue corto ni fue largo, dije cosas muy distintas; la verdad es que tampoco quise decirlas. 
La realidad es que no hay palabras que importen. Lo único que cuenta es este enorme gran silencio que nos deja en mundos separados. 
Y es que te vi huir arriba de tu caballo, galopando al ritmo de tu hermoso y brillante ego. Supongo que no me gustó quedarme con las disculpas colgando de mis labios. Mal trago de mal ego para mí. Pero creo que seguís ahí arriba, al trote. Entonces, de a ratos, no me interesa para nada alimentar a tu corcel. Pero en otros ratos, recuerdo que ya no te conozco realmente, ni vos a mí. Por lo tanto, el sinsentido aparece (de nuevo) por esa puerta a mis espaldas, y no encuentro motivo para seguir alimentando a mi bestia de rencores y olvidos no olvidados. Es que no hay tal motivo. Y si lo hubo, el tiempo ya se lo comió, lo digirió y lo expulsó como el más natural de los procesos que realiza cada ser. 
No existe razón para quedarse en silencio. 
Entonces, después de decir todo lo que no dije por todo aquello que no dijiste, solo me queda escupir unas últimas palabras para este texto. Y son: perdón y gracias. 
Y si algún día gustás, podemos conocernos de nuevo. 
Te deseo salud, amor, equilibrio y paz mental. Y en este humilde acto, maté de hambre a la bestia de rencores y olvidos no olvidados. Pero lo mejor de todo es que ya no tengo nada para decir.  

jueves, 17 de octubre de 2013

"Es una historia de violencias"

¡Infelices! ¡Creen hacer un cambio de política y lo único que harán será cambiar un hombre por otro! (...) Tú continuarás mi política. La continuarás porque no es posible otra. No pienses que quiero justificarla. No, tú mismo serás quien la justifique, dentro de tres meses, dentro de seis meses. (...) Al principio decidí luchar empleando la violencia. Pero no pensé utilizarla más que contra nuestros enemigos. Después comprendí que estaba apresado por un engranaje, que tendría algunas veces que sacrificar inocentes para salvar la causa... 

Jean Paul Sartre. El engranaje 

miércoles, 2 de octubre de 2013

De pie, toda la vida, en el frente

No estaba preparada para verte en pedazos. Siempre creí que ibas a estar ahí, de pie, toda la vida, en el frente. Eras tan lindo... Y estabas ahí, y me dabas aire, y me espiabas por arriba del techo. Y tus colores, qué colores. 
Entre lágrimas sollocé que tendría que haberte sacado más fotos..., pero ¿para qué? No cambiaría nada. 
Y suspiro. No estaba preparada para verte en pedazos en el piso. Me quedo con tu imagen: de pie, en el frente.


Un suspiro interrumpe la paz de esa copa alta y frondosa que se asoma sobre las tejas como un niño que se esconde en la diversión de jugar con algún adulto que se preste a ello. Niño con mirada traviesa y sonrisa desbordante de inocencia. Infante con pigmentos naturales que se oscurecen, se secan y se resecan con la estación entrante. Barullo de follaje que se confunde con una risa. Y es brisa. Y es viento. Negros, verdes y oscuros cabellos con reflejos claros se mezclan y se separan según el deseo de aquel suspiro.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El cuerpo, el hombre y la muerte

Esta prueba yo la convertía en una prueba para mi carne. Me la imaginaba soportada por mi carne. El punto de vista que yo adoptaba era, necesariamente, el de mi mismo cuerpo. ¡Se ha ocupado uno tanto de su cuerpo! ¡Lo ha vestido, lavado, cuidado, afeitado, abrevado, alimentado tanto! Se ha identificado uno con este animal doméstico. Lo ha llevado al sastre, al médico, al cirujano. Ha sufrido con él. Ha gritado con él. Ha amado con él. Decimos de él: soy yo. Y he aquí que de pronto esta ilusión se desmorona. ¡Cómo se burla uno del cuerpo! Lo relega a la categoría del lacayo. En cuanto la cólera se aviva un poco, o el amor se exalta, o el odio se concentra, se deshace esta famosa solidaridad.
¿Que tu hijo está atrapado en un incendio? ¡Lo salvarás! ¡No hay quién te retenga! ¿Que te quemas? ¡Qué te importa! Dejas esta carne andrajosa para quien lo quiera. Comprendes que no te importa aquello que te importaba tanto. ¡Venderías, si constituyera obstáculo, tu hombro para consentirte el lujo de dar un golpe de hombro. ¡Estás instalado en tu acto mismo! ¡Tu acto eres tú! ¡Ya no te encuentras fuera de él! Tu cuerpo es tuyo, ya no. ¿Vas a pegar? Nadie te dominará amenazándote en tu cuerpo. ¿Tú? Es la muerte del enemigo. ¿Tú? Es la salvación de tu hijo. Te canjeas. Y no experimentas la sensación de perder el cambio. ¿Tus miembros? Instrumentos. No nos burlamos poco de un instrumento que salta mientras cortamos. Y te canjeas por la muerte de tu rival, por la salvación de tu hijo, por la curación de tu enfermo, por tu descubrimiento ¡si eres inventor! (...)
El hombre ya no se interesa por él mismo. Solamente se impone a él lo que él es. No se atrinchera si muere: se confunde. No se pierde: se encuentra. Esto no es el deseo de moralista. Es una verdad usual, una verdad de todos los días, que una ilusión de todos los días cubre con una máscara impenetrable. ¿Cómo hubiera podido prever mientras me vestía y sentía miedo por mi cuerpo, que me preocupaba de tonterías? Solo en el momento de entregar este cuerpo es cuando todos, siempre, descubren con estupefacción lo poco que estaban ligados a él. Pero claro que durante mi vida, mientras nada urgente me gobierna, mientras mi razón de ser no está en juego, no concibo problemas más graves que los de mi cuerpo. 
¡Cuerpo mío, me importas un comino! ¡Estoy pulsado, fuera de ti, no tengo esperanza ninguna, y no me falta nada! Reniego de todo lo que he sido hasta este momento. Ni era yo el que pensaba, ni era yo el que sentía. Era mi cuerpo. Bien o mal, he tenido que traerlo a rastras hasta aquí, de lo cual deduzco que no tiene ninguna importancia. (...)
Uno no se muere. Uno se imaginaba temer a la muerte. Se teme lo inesperado, la explosión, se teme uno a sí mismo. ¿La muerte? No. Ya no hay muerte cuando uno la encuentra. (...) Cuando el cuerpo se deshace, lo esencial se muestra. El hombre no es más que un mundo de relaciones. Solo las relaciones cuentan para el hombre. 
El cuerpo, caballo viejo, se abandona. ¿Quién piensa en sí mismo durante la muerte? Yo a ese no lo he encontrado nunca...

Antoine de Saint-Exupéry. Piloto de guerra 

viernes, 2 de agosto de 2013

martes, 30 de julio de 2013

Anecdotario Vol. III

Desde el 25/07/2013 hasta el 29/07/2013, la banda del Pois Chiche:

Fin de semana largo de locura y "poliglotage" en Baie St. Paul, Québec, Canadá. Festival musical, camping spot 40, fogón comunitario, monte, bosque, conejos, ardillas, bahía, barco estancado, la papa, café con Amarula y un tipo que quería entrar a la carpa de onda. 
Bueno, bueno.





jueves, 18 de julio de 2013

Anecdotario Vol. II

Recuerdo de Las mojarritas sensuales:
Se sorprenderían de la cantidad de veces que uno (o cinco o seis o siete) puede entrar a ranchar una pileta municipal durante la madrugada, hacer uso y abuso de su tobogán y su trampolín y salir impune.

 (15, 16 y 17 de julio de 2013 y contando...)