Siempre me pasa que no tengo nada que ver, pero justo estoy ahí..., dicen.
viernes, 2 de marzo de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
Por más mínimo que sea
Extraño es que a alguien le parezca extraño.
Y como brisa vas y venís. Y como aire estás y te quedás.
Lo loco del loco es haber actuado bajo su cordura.
Lo malo de esto es que ya no te puedo ver más.
Y recién ahora puedo decirte algo, por más mínimo que sea. Recién ahora que ya te hablé. Hoy, que llueve como la primera noche que faltaste.
Caótico y espontáneo, como un algo que no se puede desvanecer.
Y tu voz todavía me retumba, y tu imagen todavía está intacta. Y eso me alegra, me alegra mucho.
Tus posibles palabras nos mantienen tranquilos. Y nombrarte no es funesto.
De tanto querer verte, ya no te puedo ver. No solo estabas, sino que eras vivo. Y eras hermoso. Por favor, muy hermoso.
Te hubiese gustado la banda con la que hice tu primer duelo. Te causaría gracia el humor de tu gusto con el que te traemos de nuevo, y bastante seguido, como tu frecuencia en el último tiempo.
Te extraño y te quiero. Y ya te lo dije, ya lo sé.
Por más mínimo que sea..., porque sé que me querías letrosa.
Por más mínimo que sea..., porque sé que me querías letrosa.
Ñom.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Por lo que no dijiste
Yo no sé si escribirte. Y no lo sé, justamente, por todo eso que no dijiste.
Acordate de dónde te fuiste una vez para saber a dónde querés llegar después.
No voy a decir nada. Y no lo diré en honor a todo aquello que no viste.
Muy bien te guardo, y solo es así porque así lo decidiste.
Y debería decir algo, pero no lo diré por todo aquello no dijiste.
viernes, 9 de diciembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
Paralelos Vol. X
Tan trágico y moderno.
Tan salvaje como supo ser.
El hombre escribió su propio final.
H.Q.
Tan salvaje como supo ser.
El hombre escribió su propio final.
H.Q.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Mi tesoro más preciado
Tengo un frasco con aire.
Y lo guardo como si fuese tu tesoro más preciado; así que, imaginate.
sábado, 22 de octubre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
De suicidas
El suicida que más me inspira al suicidio estuvo en mi lugar preferido para suicidarme.
El mayor suicida me asesinó en el piso. Y se comió mi cuerpo entero.
Eso pasó después de que el ácido de las paredes haya consumido la casa y a todos en ella.
Mi casa de ácido
Mi casa está emrujada, las paredes están hechas de ácido, las luces son de colores y todas las habitaciones tienen las puertas abiertas y no tienen ventanas.
Mi casa está embrujada. El piso podría ser de lava. Y hay rincones llenos, repletos, desbordantes de espectros que nunca vi.
La casa está embrujada. No tiene muchos muebles y los pocos que están no tienen puertas ni forma de que los abran. La casa tiene ojos y boca y podría comernos a todos nosotros. Porque tiene vida y está embrujada. Las paredes son de ácido y derriten miles y miles de historias.
La casa tiene algo, les digo, adentro el tiempo pasa volando y en todas las piezas se escuchan ruidos.
Mi casa está embrujada y es un círculo gigante. Constantemente se arma y se desarma y a mi paso aparecen y desaparecen sus millones de fantasmas.
La casa me comió, me masticó todo el fin de semana, me escupió el domingo y el lunes me volvió a engañar con su normalidad.
La casa me embrujó; otra vez nada terminó y esta no sería la primera vez. Tampoco la última.
miércoles, 24 de agosto de 2011
jueves, 18 de agosto de 2011
1148
Como un nuevo espacio. Como un nuevo aire. Y me adueño, y me acomodo. Y cada vez es más mío, aunque se mantiene ajeno.
El 1148, este rincón celeste. El 1148, bastante distinto y lejano al rincón verde.
Divertido que lo comente en el rincón rosa. Jaja.
El 1148, este rincón celeste. El 1148, bastante distinto y lejano al rincón verde.
Divertido que lo comente en el rincón rosa. Jaja.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Agosto va por la mitad
Quizás nunca, quizás siempre. Y se nos va el tiempo todo el tiempo.
Ya va casi un mes sin fríos, sin embargo, nunca paré de buscar abrigo.
De julios y de agostos podría hacerme la vida, te digo. Y bastante abrigada y divertida sería.
Quizás de nuevo, quizás nunca más. Y con el tiempo ya no pierdo tiempo. Que pase, que vaya, que se quede, que no sé. Si total..., ya se fue, la canción ya terminó y yo no tengo mucho más para decir.
Ya va casi un mes sin fríos, sin embargo, nunca paré de buscar abrigo.
De julios y de agostos podría hacerme la vida, te digo. Y bastante abrigada y divertida sería.
Quizás de nuevo, quizás nunca más. Y con el tiempo ya no pierdo tiempo. Que pase, que vaya, que se quede, que no sé. Si total..., ya se fue, la canción ya terminó y yo no tengo mucho más para decir.
De la tinta del tintero
Yo nunca pude denominarlo domingo. Y ojalá no hubieramos cerrado la puerta.
Las trabas, los bondis, las gotas, las plantas, el ácido y los juegos. ¿Te acordás de los juegos? Y todavía creo que estás en esa plaza. Como si tu tiempo no avanzara. Como si mi tiempo se hubiera ido a la mismísima mierda.
Me acuerdo de haberlo visto sonreir con locura y de haberlo escuchado gritar a través de las paredes.
Nunca supe en dónde quedaron las botellas. Nunca me enteré si realmente se tomó la lavandina. Pero desde hace un tiempo se escucha su silencio. Y extraño un poco esa falta de cordura.
Cada tanto miro por la cerradura, pero no hay mucho para ver. Ya no se perciben sus movimientos enfermizos, ni sus miles y miles de volteretas por toda la habitación. La habitación de al lado, la del loco de al lado.
Y quien te dice, ya no es tan loco. Y quien te dice, ya no está al lado.
Y no sé qué pasó con los juegos, ¿te acordás de los juegos?, y no sé qué se hizo de sus trapos.
¿Otra vez hablamos de culpa? Pues no es mía, ni suya, ni ajena, ni propia, ni nada. No hay tal, porque no hay mal. Solo hay pilas y pilas de diarios viejos.
Ojalá encuentre las botellas. Ojalá todavía me quede un trago de lavandina.
Las trabas, los bondis, las gotas, las plantas, el ácido y los juegos. ¿Te acordás de los juegos? Y todavía creo que estás en esa plaza. Como si tu tiempo no avanzara. Como si mi tiempo se hubiera ido a la mismísima mierda.
Me acuerdo de haberlo visto sonreir con locura y de haberlo escuchado gritar a través de las paredes.
Nunca supe en dónde quedaron las botellas. Nunca me enteré si realmente se tomó la lavandina. Pero desde hace un tiempo se escucha su silencio. Y extraño un poco esa falta de cordura.
Cada tanto miro por la cerradura, pero no hay mucho para ver. Ya no se perciben sus movimientos enfermizos, ni sus miles y miles de volteretas por toda la habitación. La habitación de al lado, la del loco de al lado.
Y quien te dice, ya no es tan loco. Y quien te dice, ya no está al lado.
Y no sé qué pasó con los juegos, ¿te acordás de los juegos?, y no sé qué se hizo de sus trapos.
¿Otra vez hablamos de culpa? Pues no es mía, ni suya, ni ajena, ni propia, ni nada. No hay tal, porque no hay mal. Solo hay pilas y pilas de diarios viejos.
Ojalá encuentre las botellas. Ojalá todavía me quede un trago de lavandina.
miércoles, 1 de junio de 2011
De fotos viejas y de humedad
Ironías del presente. Le doy vida a esas fotos viejas en el acto de hacerlas interactuar en un video. Les devuelvo el movimiento, las traigo del pasado. Y a cambio me dejan un nudo en el estómago.
Ironía del presente que me trae nubes de polvo sacudido miestras se llena el cenincero y Cacho no deja de cantarle a la humedad.
Desde hace un par de días que volví a tener 10 años. Menos también. Y qué cálido se siente dormir en ese sofá. Y qué agradable es el aroma de esa cocina. Y qué grande es el árbol que decora ese jardín.
Se respira una melancolía familiar. Dejemos todo el presente atrás y sigamos mirando hacia el pasado. Ahora volvamos y veamos qué tan bien nos fue.
El tiempo y sus pasos. El ser humano y sus valores pisoteados. Algunos lazos no logran atar a los apellidos. Y el orgullo es una tijera oxidada.
Ironía del presente que me trae nubes de polvo sacudido miestras se llena el cenincero y Cacho no deja de cantarle a la humedad.
Desde hace un par de días que volví a tener 10 años. Menos también. Y qué cálido se siente dormir en ese sofá. Y qué agradable es el aroma de esa cocina. Y qué grande es el árbol que decora ese jardín.
Se respira una melancolía familiar. Dejemos todo el presente atrás y sigamos mirando hacia el pasado. Ahora volvamos y veamos qué tan bien nos fue.
El tiempo y sus pasos. El ser humano y sus valores pisoteados. Algunos lazos no logran atar a los apellidos. Y el orgullo es una tijera oxidada.
domingo, 15 de mayo de 2011
viernes, 6 de mayo de 2011
jueves, 5 de mayo de 2011
Enojo Vol. I
Estoy realmente enojada con el ser humano. Especie de mierda si las hay.
Y es que, ¿no se enojaría usted también?
Pienselo.
Vivimos en un mundo en donde la última persona premiada con el Nobel de la Paz es el presidente de la única Potencia Militar del mundo.
¿Y si nos replanteamos algunas cositas?
Y es que, ¿no se enojaría usted también?
Pienselo.
Vivimos en un mundo en donde la última persona premiada con el Nobel de la Paz es el presidente de la única Potencia Militar del mundo.
¿Y si nos replanteamos algunas cositas?
lunes, 2 de mayo de 2011
Sobre verse de nuevo
Respuesta a Sobre ver y no verse, sobre verse y no ver.
En el alto piso de la incertidumbre, y traté de hacer incomprensibles estas palabras...
Costaba mucho asumir lo que no pasaba. Y no me di la oportunidad de salir de este cuerpo.
Esos verdes y azules podían transformarse en estos amarillos y grises. De hecho, lo hicieron y entonces el otoño nos golpeó en la cabeza.
¿Se fueron con el verano o los eché con la caida de las hojas?
No me olvido de los labios y de las manos de todos ellos. Pero hoy no quiero tenerlos presentes. Reflejos viejos.
Entonces, camino y me voy por los ríos. Quisiera mojarme los pies y sentir frío.
Y Soledad nunca quiso estar sola. Y Luci Dulci se olvidó de los demás. Y Clementina rogó por su propia clemencia. Y Victoria se hartó, se cansó. Se alejó cada vez más del fracaso. Pero, ¿acaso no es eso lo que buscó cada una?
La única valiente es la que no se estanca. La única que se va es la que después volverá con la frente en alto.
Todas ellas piensan en sus viejos reflejos y hoy, yo me enfoco en el nuevo.
No se preocupe usted, divina elegíaca, que todo el tiempo predico cosas nuevas. No se precipite usted, hermosa parte de mí, que no todo lo que escribo lo publico. Pero sí todo lo que publico es lo que de mí muestro.
El resto es mío. Lo demás es nuestro.
Así que, brindemos las dos. Y brindemos porque somos una sola.
Salud.
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