De cuántas formas se ha cambiado. Cuánto es lo que se ha crecido. Si se ha llegado al punto de que este blog ya no es mío. O yo ya no soy de él.
Otra vez...¿Cuánto tiempo pasó en estos 5 años?
viernes, 27 de noviembre de 2009
viernes, 21 de agosto de 2009
Adiós y nunca
"El que se va se lleva su memoria,
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca".
Rocío Castellanos.
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca".
Rocío Castellanos.
miércoles, 22 de abril de 2009
Confesión espontánea.
No sé si es normal. Pero cada vez que estoy en Capital Federal y me entero, de alguna manera, que los puentes están cortados por algún motivo, me siento encerrada. Aun si estoy almorzando en una plaza, en Callao y Marcelo T.
jueves, 22 de enero de 2009
En la mira
Ascensores que suben y bajan. Llenos de espejos que nos multiplican.
Y subiste, y bajaste. Y volviste a subir, pero yo corté el cable.
Para mi, caíste al vacío. Para vos, solo estás en el subsuelo.
Tarde, no sirve. Temprano... Ya no hay tal cosa.
En aquel campo embarrado, repleto de gente sin caras, me ví sin escapatoria.
Viniste corriendo a través del tumulto, para alcanzarme, y ponerme en la mira. Viniste a matarme.
Escapé por escaleras de rocas, escondiendome entre aguas y sales. Y me alcanzaste.
Los nervios contraían mis músculos. No podía ser cierto. Lo niego y empieza de cero.
Campo nuevamente. Y barro por todos lados. Una casa a medio construir, con gente que alguna vez en la vida crucé.
Pasillos interminables, de ladrillos rotos y ventanas sin vidrios.
Aparecés una vez más, y vuelvo a ser el blanco de la mira.
Escapo de nuevo, y me escondo entre aceros oxidados. Alguien me abraza, alguien que no está ahí. Y me ves. Y vuelvo a empezar.
Campo una vez más. Y gente con bolsas en sus caras. Y barro, y suciedad.
La luz roja, me vuelve a apuntar. Y venís de nuevo, corriendo hacia mi.
Me doy vuelta y me deslizo entre tierras húmedas hacia otra superficie. Otra vez, me abrazan sin estar.
Me mirás desde arriba, me mirás amenazante. Y es ahí cuando lo entiendo. Sí corro, avanzás. Si me acerco, retrocedés.
Subo nuevamente, lo acepto. Ya morí más de una vez.
Parados los dos, enfrentados. Nos miramos a los ojos, y te digo: "Dispará"...
Te enfrenté. Y ahora el que muere sos vos. Ya no me afectás.
Y amanecí sonriendo.
Y subiste, y bajaste. Y volviste a subir, pero yo corté el cable.
Para mi, caíste al vacío. Para vos, solo estás en el subsuelo.
Tarde, no sirve. Temprano... Ya no hay tal cosa.
En aquel campo embarrado, repleto de gente sin caras, me ví sin escapatoria.
Viniste corriendo a través del tumulto, para alcanzarme, y ponerme en la mira. Viniste a matarme.
Escapé por escaleras de rocas, escondiendome entre aguas y sales. Y me alcanzaste.
Los nervios contraían mis músculos. No podía ser cierto. Lo niego y empieza de cero.
Campo nuevamente. Y barro por todos lados. Una casa a medio construir, con gente que alguna vez en la vida crucé.
Pasillos interminables, de ladrillos rotos y ventanas sin vidrios.
Aparecés una vez más, y vuelvo a ser el blanco de la mira.
Escapo de nuevo, y me escondo entre aceros oxidados. Alguien me abraza, alguien que no está ahí. Y me ves. Y vuelvo a empezar.
Campo una vez más. Y gente con bolsas en sus caras. Y barro, y suciedad.
La luz roja, me vuelve a apuntar. Y venís de nuevo, corriendo hacia mi.
Me doy vuelta y me deslizo entre tierras húmedas hacia otra superficie. Otra vez, me abrazan sin estar.
Me mirás desde arriba, me mirás amenazante. Y es ahí cuando lo entiendo. Sí corro, avanzás. Si me acerco, retrocedés.
Subo nuevamente, lo acepto. Ya morí más de una vez.
Parados los dos, enfrentados. Nos miramos a los ojos, y te digo: "Dispará"...
Te enfrenté. Y ahora el que muere sos vos. Ya no me afectás.
Y amanecí sonriendo.
miércoles, 11 de junio de 2008
La persistencia de la memoria.
Entre todas esas plantas, llenas de flores de recuerdos. Desbordante de pimpollos con ganas de florecer. Saboreando con los ojos las lejanías ya dejadas, en aquella punta de rincones ya guardados.
Forzando las formas con precisiones por no derramar los pequeños cristales. Sosteniendo con fuerza el cuerpo perpendicular al piso. Con la desnudez de los pies acariciando la tierra.
Blancos contornos que resaltan aquellas hojas de mis plantas. El suave cantar de las voces de aves que jamás ví o escuché.
Este, es el lugar más hermoso. Y yo solo estoy aca porque estoy a punto de morir. Delicadas gotas de mi esencia se arrastran por mi cuerpo hasta llegar al, ya formado, charco de reflejos rojos entre tierra y pasto. El puñal ya no se siente, a pesar de estar ahí.
Todo mi alrededor está repleto de esas flores tan hermosas, tan divinas y llamativas. Blancas, rosas, rojas, negras, grises... Inocentes, intactas, intangibles, perfectas.
Mi cuerpo me pesa. No puedo caer. Cerrando los ojos, la eternidad se apagará. Mis tiempos seran infinitos. Esta memoria no morirá.
Acá me quedo. Y me mantengo de pie.
Recordando... Los relojes se derriten.
Forzando las formas con precisiones por no derramar los pequeños cristales. Sosteniendo con fuerza el cuerpo perpendicular al piso. Con la desnudez de los pies acariciando la tierra.
Blancos contornos que resaltan aquellas hojas de mis plantas. El suave cantar de las voces de aves que jamás ví o escuché.
Este, es el lugar más hermoso. Y yo solo estoy aca porque estoy a punto de morir. Delicadas gotas de mi esencia se arrastran por mi cuerpo hasta llegar al, ya formado, charco de reflejos rojos entre tierra y pasto. El puñal ya no se siente, a pesar de estar ahí.
Todo mi alrededor está repleto de esas flores tan hermosas, tan divinas y llamativas. Blancas, rosas, rojas, negras, grises... Inocentes, intactas, intangibles, perfectas.
Mi cuerpo me pesa. No puedo caer. Cerrando los ojos, la eternidad se apagará. Mis tiempos seran infinitos. Esta memoria no morirá.
Acá me quedo. Y me mantengo de pie.
Recordando... Los relojes se derriten.
lunes, 14 de abril de 2008
lunes, 31 de marzo de 2008
lunes, 4 de febrero de 2008
Saltar desde al lado de las nubes al vacío. ¡Qué increíble sensación!
En ese interminable instante, donde las proximidades se encuentran tan lejos, ya nada importa.
Por un pequeño momento, no hay más penas, ni lamentos, ni olvidos, ni tristeza. Pasa todo tan rápido.
Segundos en el aire, mente en blanco. Velocidades. Nada te detiene. Solo caes.
El paracaídas se abre. Solo el viento, y la soledad del inmenso espacio. Silencio.
Nada es relevante. Todo abajo es insignificante. Silencio. Tranquilidad.
Ahora, solo te relajás, mirás el panorama, suspirás, lo admirás.Y te dejas llevar.
Un pequeño instante más, te dejás llevar. Porque cuando toques el suelo, volvés a vivir.
Cuando tocás el suelo... La pausa terminó.
Cuando tocás el suelo... La pausa terminó.
jueves, 31 de enero de 2008
Su peor temor...
La tortura del taladro culposo. La maquiavelica esperanza de que nada termine.
De qué forma la han tratado.
Su peor temor. Y no se dieron cuenta.
Lo único que hicieron fue ayudarla a enfrentarlo.
La mataron, sí. Pero la hicieron renacer.
Ahora es más fuerte, y no se piensa rendir.
La mataron, pero al matarla, no hicieron más que sacarle su peor temor.
Lo que más la asustaba, hoy le da vida.
Lo que menos quería, hoy la mantiene de pie.
Y ellos no lo ven. Ni tampoco podrán verlo.
La vida de la mía. Hoy, soy yo. Mi propia vida.
Nadie nunca me trató peor.
No hicieron más que darme seguridad.
Lamentablemente, gracias.
Y ya no tengo más miedos.
De qué forma la han tratado.
Su peor temor. Y no se dieron cuenta.
Lo único que hicieron fue ayudarla a enfrentarlo.
La mataron, sí. Pero la hicieron renacer.
Ahora es más fuerte, y no se piensa rendir.
La mataron, pero al matarla, no hicieron más que sacarle su peor temor.
Lo que más la asustaba, hoy le da vida.
Lo que menos quería, hoy la mantiene de pie.
Y ellos no lo ven. Ni tampoco podrán verlo.
La vida de la mía. Hoy, soy yo. Mi propia vida.
Nadie nunca me trató peor.
No hicieron más que darme seguridad.
Lamentablemente, gracias.
Y ya no tengo más miedos.
domingo, 30 de diciembre de 2007
Los mejores 10 a lo largo del 2007
Una vez más, no puedo ser menos que los medios de comunicación...
Y acá están:
Por un 2008 con onda y ganas.
Por ellos, por vos. Por nosotros.
Salud.
Y acá están:
- Pozo ciego...
- Mi monólogo interior...
- Sabiamente me dijo Pepo una vez...
- Llanto gris...
- Lo que nunca escribí...
- VTV...
- Por tu ángel...
- Etapas del juego...(junto con: Segunda parte y Ultima parte)
- La vida de la mía...
- Sin céntricos escrúpulos...
Por un 2008 con onda y ganas.
Por ellos, por vos. Por nosotros.
Salud.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Cotidianas del Buen Ayre.
Fecha: 07/12/2007
Tiempo: 18:03
Espacio: Esquina de Av. Córdoba y Rodriguez Peña.
F - ¿Me podría ayudar con una monedita?
I - No tengo nada.
F - Frená ahí, amiga, frená ahí. Aca tengo un cuchillo yo. Dame el celular.
I - ¿Qué? No. No te quiero dar el celular.
F - ¿Te pensás que estoy jodiendo yo? Dale, dame el celular. Dame todo lo que tengas nena.
I - No. Loca. No me afanes. Estoy podrida de que me afanen. ACABO DE SALIR DE LABURAR, 9HS DIARIAS, PARA QUE ME AFANEN. ¡NO, LOCA! ¡NO!
F - 'Ta bien, 'ta bien. Andá.
Fecha: 07/12/2007
Tiempo: 18:42
Espacio: Colectivo de la línea 37
C - A ver, un pasito más atrás así entramos.
I - Flaco, ¿vos estás viendo cómo estamos viajando?
C - ¿Qué tiene nena?
I - No subas más gente, flaco. No entramos más.
C - Este es mi trabajo y yo sé lo que hago.
I - ¡Ah, bárbaro entonces!
N - Ochenta, por favor.
I - Flaca, no saqués boleto. Para viajar así, no pagués.
C - Dale, nena. Poné la monedita que ya te lo marqué.
I - Yo, en tu lugar, no lo pagaría. Las vacas viajan mejor.
C - No, pibe, te vas a tener que bajar porque sino no cierra la puerta.
P - Pero ya me llevaste así 5 cuadras. No me bajés. Dale.
I - Mirá qué bien hace su trabajo. Le vas a tener que hacer caso, porque él dijo que sabe lo que hace.
Tiempo: 18:03
Espacio: Esquina de Av. Córdoba y Rodriguez Peña.
F - ¿Me podría ayudar con una monedita?
I - No tengo nada.
F - Frená ahí, amiga, frená ahí. Aca tengo un cuchillo yo. Dame el celular.
I - ¿Qué? No. No te quiero dar el celular.
F - ¿Te pensás que estoy jodiendo yo? Dale, dame el celular. Dame todo lo que tengas nena.
I - No. Loca. No me afanes. Estoy podrida de que me afanen. ACABO DE SALIR DE LABURAR, 9HS DIARIAS, PARA QUE ME AFANEN. ¡NO, LOCA! ¡NO!
F - 'Ta bien, 'ta bien. Andá.
Fecha: 07/12/2007
Tiempo: 18:42
Espacio: Colectivo de la línea 37
C - A ver, un pasito más atrás así entramos.
I - Flaco, ¿vos estás viendo cómo estamos viajando?
C - ¿Qué tiene nena?
I - No subas más gente, flaco. No entramos más.
C - Este es mi trabajo y yo sé lo que hago.
I - ¡Ah, bárbaro entonces!
N - Ochenta, por favor.
I - Flaca, no saqués boleto. Para viajar así, no pagués.
C - Dale, nena. Poné la monedita que ya te lo marqué.
I - Yo, en tu lugar, no lo pagaría. Las vacas viajan mejor.
C - No, pibe, te vas a tener que bajar porque sino no cierra la puerta.
P - Pero ya me llevaste así 5 cuadras. No me bajés. Dale.
I - Mirá qué bien hace su trabajo. Le vas a tener que hacer caso, porque él dijo que sabe lo que hace.
viernes, 16 de noviembre de 2007
"La Buena Noticia"- (Autor: Leo Masliah)
Leticio vivía desde hacía diez años con su mujer, a la que amaba con la misma intensidad que el primer día y, quizás, todavía más. Y con su suegra, a la que detestaba también con la misma intensidad con la que la había venido detestando todos esos años, o incluso más. La única razón por la que no la echaba de la casa o no tomaba una medida más drástica, como hervirla en aceite, o no tirarla por el balcón cuando pasara el camión de la basura, era el amor que sentía por su mujer, para quien albergar consigo a su pobre madre enferma constituía un deber ineludible. Además, como el matrimonio, a pesar de haberlo deseado con fervor, no había podido tener hijos, que, por otra parte no trabajaba, dedicaba todo su tiempo a cuidar de su madre. Pero un día, las cosas amagaron a cambiar radicalmente. Leticio llegó a su casa, luego de una ardua jornada de trabajo, y su mujer lo recibió diciéndole que tenía para darle dos noticias: una buena y una mala.- Voy a empezar por la mala, Leticio, esta tarde murió mamá. Leticio corrió al dormitorio de la vieja y vió que, efectivamente, había quedado dura. Entonces, corrió a poner un disco de rock pesado, y se puso a bailar frenéticamente gritando: -¡Qué bueno! Si esa es la mala noticia, cómo será la buena. -La buena, le dijo su mujer, es que voy a ser mamá. Leticio volvió a saltar de alegría. Hacía diez años que venía deseando tener un niño que alegrara el hogar, y ahora, sin la vieja que escorchara todo el día ese hogar iba a convertirse en un verdadero paraíso. Pues bien, al día siguiente, después del entierro de su suegra, Leticio se fue a trabajar, y, cuando salió, antes de volver a su casa, fue a comprar ropa de bebé, para levantar el ánimo de su esposa. Pero, cuando llegó a su casa y se dirigió al dormitorio, donde creyó que encontraría a su mujer, encontró que la que estaba esperándolo era la vieja, su suegra. Y estaba viva. El pegó un grito de horror. Entonces la vieja le dijo: "Leticio, ¿qué te pasa? ¿No me reconocés? Soy yo, tu esposa. Yo te dije, ¿no te acordás? Te dije que iba a ser mamá, y no pensé que sucedería tan pronto... pero sucedió, Leticio. ¡Soy mamá!"
Tucupá tzzz...
Tucupá tzzz...
domingo, 28 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
Sin centricos escrúpulos...
No hay descanso que no canse. Y menos que más agote.
Se ríen en nuestrsa caras, sacan provecho de nuestras vidas. Se retuercen de la risa. De la forma en que nos cagan.
Y no es nada el tiempo que pasa. Y tampoco se necesita más tiempo.
Ya no es tanto el cansancio. Creo que nunca lo fue. Es la ira de las furias, esas que se queman en la hoguera del odio. Es la ansia del escape, es la necesidad de salir del mundo, y mirarlo desde a fuera, desde lejos. De muy lejos.
Porque a nadie le importa. Porque nadie se mete. Porque a todos le importa demasiado. Porque nadie te ayuda. Porque no quieren más, y quieren todo.
Se nos cagan de risa. Se pillan de risa.
Y mirá si me la banco... Tan muda fue mi queja.
No hubo queja en realidad. Porque ocultando las muecas hay tareas que realizar. Hay carpetas y teléfonos, y fichas y apuntes, y cuadernos y libros, y monedas, y transporte, y ruidos, y humos, y golpes y café, y más ruidos, y más humos, y BASTA, porque sigue.
Mirá si me la banco...
Persistencia. Los relojes son de goma. Persistencia.
Y es que no puedo parar de morir.
Se ríen en nuestrsa caras, sacan provecho de nuestras vidas. Se retuercen de la risa. De la forma en que nos cagan.
Y no es nada el tiempo que pasa. Y tampoco se necesita más tiempo.
Ya no es tanto el cansancio. Creo que nunca lo fue. Es la ira de las furias, esas que se queman en la hoguera del odio. Es la ansia del escape, es la necesidad de salir del mundo, y mirarlo desde a fuera, desde lejos. De muy lejos.
Porque a nadie le importa. Porque nadie se mete. Porque a todos le importa demasiado. Porque nadie te ayuda. Porque no quieren más, y quieren todo.
Se nos cagan de risa. Se pillan de risa.
Y mirá si me la banco... Tan muda fue mi queja.
No hubo queja en realidad. Porque ocultando las muecas hay tareas que realizar. Hay carpetas y teléfonos, y fichas y apuntes, y cuadernos y libros, y monedas, y transporte, y ruidos, y humos, y golpes y café, y más ruidos, y más humos, y BASTA, porque sigue.
Mirá si me la banco...
Persistencia. Los relojes son de goma. Persistencia.
Y es que no puedo parar de morir.
sábado, 6 de octubre de 2007
La ñata contra el vidrio.
Cómo olvidarte en esta queja,cafetín de Buenos Aires,
si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja...
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas,
yo aprendí filosofía, dados, timba
y la poesía cruel
de no pensar más en mí.
Sobre tus mesas que nunca preguntan
lloré una tarde el primer desengaño,
nací a las penas,
bebí mis años
y me entregué sin luchar.
viernes, 28 de septiembre de 2007
Canción infantil de algún otro verano.
Y si todavía me tenés entre las cejas, y si en una de esas te cansaste de mi...
Guardame. Dame tu cosmos. Alejemos el caos.
Y si quizás pensás que no hago más que darte quejas, no hay perdón que reciba un "sí".
Salvame. Dame tus notas del piano. Alejemos el silencio.
Porque entre vientos y autos, no hubo daño. Porque entre calle y ruta, no hubo distancia.
Llevame. Dame kilómetros. Alejemos el freno.
Causando derrumbes, los muros se elevan. Y entre la furia y la pena, un ladrillo se estanca.
Quedate. Te doy mi fuego. Alejemos el agua.
Guardame. Dame tu cosmos. Alejemos el caos.
Y si quizás pensás que no hago más que darte quejas, no hay perdón que reciba un "sí".
Salvame. Dame tus notas del piano. Alejemos el silencio.
Porque entre vientos y autos, no hubo daño. Porque entre calle y ruta, no hubo distancia.
Llevame. Dame kilómetros. Alejemos el freno.
Causando derrumbes, los muros se elevan. Y entre la furia y la pena, un ladrillo se estanca.
Quedate. Te doy mi fuego. Alejemos el agua.
viernes, 14 de septiembre de 2007
martes, 11 de septiembre de 2007
Es cuando...
Cuando lográs subestimar todo eso de lo que soy capaz. Cuando con solo dos palabras me minorizás. Cuando con esa postura llegás al punto de poderme encerrar. Cuando me tumba y te retumba, cuando te asquea y me marea. Cuando hay baches y hay escraches. Cuando la sangre ya envenena...
Es cuando en mis ojos, solo el odio, que carcome las heridas. Aunque a penas me de cuenta que eso es solo una tormenta. De la bronca y la venganza, no me queda una esperanza, de mostrarte con el alma, que en realidad no hay sombra de esa jaula que me encierra en la ira de querer decir todo aquello que es mentira.
Cuando eso no alcanza para ahogarme en esa pena, intento darte la condena que tus ojos me demandan.
Aunque muerte no le falta, y las gotas sobrepasan. No tengo miedo a tus mares. Mas los anhelo para mi. Es que en su eterno ir y venir, las olas dejan huellas, y los cielos no se caen.
Es cuando en mis ojos, solo el odio, que carcome las heridas. Aunque a penas me de cuenta que eso es solo una tormenta. De la bronca y la venganza, no me queda una esperanza, de mostrarte con el alma, que en realidad no hay sombra de esa jaula que me encierra en la ira de querer decir todo aquello que es mentira.
Cuando eso no alcanza para ahogarme en esa pena, intento darte la condena que tus ojos me demandan.
Aunque muerte no le falta, y las gotas sobrepasan. No tengo miedo a tus mares. Mas los anhelo para mi. Es que en su eterno ir y venir, las olas dejan huellas, y los cielos no se caen.
sábado, 8 de septiembre de 2007
Vigía de mis campos...
lunes, 3 de septiembre de 2007
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