
Un ser humano llora por término medio unas 250.000 veces a lo largo de su vida.
Se sabe con seguridad que el llorar realiza otra función además de la emocional: el hecho es que las lágrimas en sí cumplen una función fisiológica muy importante, la de proteger nuestros ojos.
Respecto a la función emocional del llanto, se sospecha que se trataría tan sólo de una pauta aprendida: cuando se dieran las circunstancias que envuelven esa pauta, el cerebro enviaría la orden de llorar y el mecanismo se activaría.
De hecho, parece ser que el hombre es el único animal que llora cuando se emociona. Esto ha dado pie a que algunos científicos distingan entre "lágrimas causadas por irritación", y lo que llaman "lágrimas emocionales", aunque la producción y la composición de la misma sigue el mismo mecanismo fisiológico, tan sólo se distinguirían en sus causas.
Muchos científicos y filósofos han dedicado parte de su vida a estudiar el tema de las lágrimas.
Charles Darwin, por ejemplo,se decidió a estudiar la relación biológica con lo emocional, con especial interés en la conducta gestual y el estado anímico que producía el llanto. Pero lo más interesante de sus estudios fue tratar el tema evolutivo de las emociones y las lágrimas, concluyendo que "las lágrimas son sólo un efecto colateral al sentimiento involuntario de las llamadas de auxilio. El llanto sintetiza y alivia el pesar humano, ya que libera tensión y evita úlceras en el cuerpo".
También existe un determinado tipo de llanto, denominado llanto espasmódico, que se caracteriza por crisis súbitas de llanto sin existir causa o motivo aparente que la justifique. En individuos que tienen alteraciones difusas del sistema nervioso central, sobre todo cuando están afectados los núcleos de la base, este tipo de llanto suele ir unido a una risa espasmódica.
Al llorar, nuestros ojos se llenan de un líquido que se produce en las glándulas lagrimales, situadas en la parte superior del globo ocular. Su función es lubricar los ojos y protegerlos frente a infecciones y sustancias extrañas. Las lágrimas contienen sales y lisozima, una enzima que destruye las bacterias.
Durante el flujo normal, las lágrimas limpian de forma constante el interior del ojo y abandonan la superficie de éste por evaporación o al entrar en un sistema de drenaje. Un tubo delgado llamado el canaliculus conduce las lágrimas desde la esquina interna del párpado hasta la nariz. Cuando éste está lleno, presiona
la válvula de Hasner situada en la embocadura de la cavidad nasal, hacia la cual debe fluir normalmente el liquido lacrimal. Y es por esto que cuando lloramos, sentimos la necesidad de sonar la nariz.
De todas formas, para mis lágrimas, yo tengo un motivo mejor.
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